El ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Sergey Lavrov, el jueves colocó coronas en el Monumento a la Liberación de los soldados soviéticos, que fue erigido después de que el Ejército Rojo derrotó al Ejército Kwantung de Japón en la Península Coreana en 1945.

El texto dorado del monumento en ruso y coreano dice: «El gran pueblo soviético derrotó a los imperialistas japoneses y liberó al pueblo de Corea. La sangre derramada por los soldados soviéticos durante la liberación de Corea ha servido para fortalecer los lazos de amistad que unen a Corea y a los pueblos soviéticos».

Según la Embajada de Rusia, 1.375 ciudadanos soviéticos, incluidos 991 militares, fueron enterrados en fosas comunes y en masa en Corea del Norte. Los nombres de algunos de ellos aún se desconocen, pero cada año se reduce la lista de soldados no identificados y se realizan cambios en las piedras conmemorativas debido a un esfuerzo conjunto de ambos países.

Temprano en el día, Lavrov, que está realizando una visita a Pyongyang, colocó flores en el monumento a los primeros líderes de Corea del Norte, Kim Il-sung y Kim Jong-il. A la ceremonia asistieron el viceministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Igor Morgulov, y el embajador de Rusia en Pyongyang, Alexander Matsegora.

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