El secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, y el oficial de alto rango norcoreano, Kim Yong Chol, ingresan el jueves a un segundo día de reuniones en Nueva York mientras intentan resolver los desacuerdos sobre armas nucleares y preparan una cumbre histórica sus dos líderes.

Los dos hombres dejaron una cena privada de 90 minutos en un apartamento de Nueva York el miércoles por la noche sin proporcionar detalles sobre su conversación. Se programó otra ronda de conversaciones para el jueves, y Pompeo esperaba partir de Nueva York esa tarde.

Estados Unidos quiere que Corea del Norte acepte la «desnuclearización completa, verificable e irreversible» de la península de Corea, agregó.El comienzo de los encuentros entre Pompeo y el enviado norcoreano se produce una semana después de la carta de Trump a Kim Jong Un en la que el mandatario estadounidense suspendía su cita cara a cara, criticando la «hostilidad» de Pyongyang.

Pero ahora se conocen momentos de optimismo y de frenesí diplomático.

Formamos un excelente equipo para nuestras discusiones con Corea del Norte», tuiteó Trump el martes, agradeciendo de antemano el viaje de Kim Yong Chol, lo que consideró una «sólida respuesta a mi carta».

— Desnuclearización —

El domingo, los negociadores estadounidenses, encabezados por el embajador de Washington en Filipinas, Sung Kim, comenzaron a reunirse con sus homólogos norcoreanos en la localidad de Panmunjom, en la zona desmilitarizada que separa a las dos Coreas.

El secretario general adjunto de la Casa Blanca, Joe Hagin, se halla a su vez en Singapur en vistas de los preparativos logísticos de la cumbre. Esas reuniones «han sido positivas», dijo la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders.

Washington exige a Pyongyang que se «desnuclearice» antes de cualquier liberalización de las pesadas sanciones internacionales que afectan al país asiático.

Corea del Norte aceptó discutir una desnuclearización pero rechaza que sea unilateral, una distinción que amenaza con no coincidir con la de los estadounidenses, en tanto considera a su arsenal como una garantía de la supervivencia del régimen.

Kim Yong Chol es el funcionario norcoreano de mayor rango en pisar suelo estadounidense desde que el vicemariscal Joe Myong Rok se reuniera con el presidente Bill Clinton en 2000.

Este exjefe de los servicios de espionaje norcoreanos jugó un papel principal en el acercamiento diplomático que llevó a la distensión en la península coreana tras la escalada de tensiones en 2017, cuando los lanzamientos de misiles y las pruebas atómicas de Pyongyang eran seguidas de sanciones internacionales cada vez más duras.

Vicepresidente del comité central del partido oficialista de Corea del Norte, acudió en febrero a la ceremonia de clausura de los juegos Olímpicos de Corea del Sur, y acompañó a Kim Jong Un en sus dos viajes recientes a China.

En paralelo a los encuentros con los norcoreanos, los intercambios entre los gobiernos de Estados Unidos, Corea del Sur y Japón se intensificaron en los últimos días. Trump se reunirá el 7 de junio en la Casa Blanca con el primer ministro japonés Shinzo Abe, justo antes de la cumbre del G7 en Canadá.

Japón, inicialmente reticente a una apertura hacia Pyongyang, prevé iniciar sus propias discusiones con Corea del Norte, posiblemente en agosto a nivel de cancilleres, según medios nipones.

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