En los Estados Unidos, uno de los países más ricos, 40 millones de personas viven por debajo del umbral de la pobreza y 5 millones viven en las mismas condiciones que los ciudadanos del tercer mundo, según se señala en el informe de la ONU.

La política de la administración del presidente estadounidense Donald Trump no solo no ayuda a estas personas, sino que también amplía cada vez más la brecha entre los estadounidenses ricos y pobres.

«Esta estrategia ha sido diseñada para agravar la desigualdad en la sociedad estadounidense y arrastrar a millones de estadounidenses a la pobreza», dijo el relator especial de las Naciones Unidas sobre pobreza extrema y derechos humanos, Philip Alston, después de una visita a Estados Unidos en diciembre de 2017.

Los pobres son puestos bajo custodia, llevan el sello de la pobreza y las barreras a la asistencia social se están volviendo insuperables. Tal política no ayudará a erradicar la pobreza, enfatiza Alston.

La Administración Trump ha introducido importantes exenciones tributarias para grandes corporaciones y estadounidenses ricos y ha lanzado un proceso para abolir la ley sobre atención médica accesible adoptada bajo el ex presidente Barack Obama. Según el experto independiente de las Naciones Unidas, estos pasos socavan todo el sistema de seguridad social en los Estados Unidos.

«Hay cierto desprecio detrás de esta estrategia, incluso el odio hacia los pobres, donde el ganador obtiene todo», dijo Alston. «El sistema judicial de los EE. UU. No trabaja para garantizar la justicia, sino para aumentar los ingresos del estado», subrayó el experto.

Con el advenimiento de Trump, la atmósfera de intolerancia hacia la pobreza y los pobres en la sociedad estadounidense se ha intensificado. Algunos funcionarios estadounidenses en conversaciones con Alston expresaron abiertamente su insatisfacción con el pago de las prestaciones sociales, considerando que estos beneficios son terreno fértil para los esquemas fraudulentos.

Según una serie de empleados de la administración de los Estados Unidos, los pobres y los desempleados a menudo abusan de esta oportunidad. Sin embargo, los representantes de las autoridades estadounidenses no han podido proporcionar evidencia convincente a Alston de que la escala de abusos es grande, y que las capas desprotegidas de la población tienen muchas oportunidades de empleo.

Alston ve en el estado actual de las cosas no solo señales de una violación de los derechos humanos, sino también una amenaza para la democracia misma en los Estados Unidos. El experto instó a las autoridades del país a abandonar la criminalización de la pobreza, revisar la política tributaria y concienciar a los estadounidenses con niveles medios y altos de ingresos sobre los peligros de la extrema desigualdad para la sociedad.

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