A principios de mayo, funcionarios iraquíes informaron sobre la posibilidad de que el líder de Daesh *, Abu Bakr al-Baghdadi, esté operando fuera del área desértica cerca de la frontera de Siria con Iraq, una de las pocas partes del país que continúa controlando.

Hudayfah al-Badri, hijo del líder de Daesh, Abu Bakr al-Baghdadi, fue eliminado en la provincia siria central de Homs, según la Dirección 4 del canal Telegram, que monitorea la actividad de los terroristas.

El canal informó que al-Badri fue aniquilado durante un ataque  contra las posiciones de las fuerzas sirias y rusas ubicadas cerca de una de las centrales térmicas en la provincia de Homs.

El 8 de mayo, Fox News citó a Abu Ali al-Basri, director general de la oficina de inteligencia y contraterrorismo del Ministerio del Interior iraquí, diciendo que se cree que el líder de Daesh aún está prófugo.

«La última información que tenemos es que él [al-Baghdadi] está en Al-Hajin en Siria, a 29 kilómetros de la frontera en la provincia de Deir Ez-Zor», dijo Abu Ali al-Basri.

Él se hizo eco de Brig. El general Yahya Rasool, portavoz del Ministerio de Defensa iraquí y del Comando de Operaciones Conjuntas, quien confirmó la ubicación de al-Baghdadi en la frontera al este del río Éufrates, en un área aún controlada por los terroristas.

«No es difícil para él esconderse en el desierto sirio», señaló Rasool.

En abril, el presidente ruso, Vladimir Putin, dijo que a pesar de las exitosas misiones antiterroristas en Siria e Irak, Daesh todavía es capaz de realizar redadas en diferentes regiones del mundo y que se necesitan nuevas formas de cooperación internacional para enfrentar al grupo terrorista.
Al proclamarse como un califato global en 2014, Daesh logró apoderarse de grandes áreas del oeste de Iraq y el este de Siria en 2015, imponiendo allí su propia forma radical de ley Sharia.

Como resultado de los posteriores esfuerzos antiterroristas del gobierno sirio y Rusia, así como del gobierno iraquí en el vecino Iraq y la coalición liderada por Estados Unidos, Daesh ha perdido más del 90 por ciento del territorio que alguna vez controló en Siria e Iraq, incluyendo sus fortalezas en Deir ez-Zor, Mosul y Raqqa.

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