Los líderes de la OTAN, alianza amenazada por divergencias internas, se preparan para una cumbre, de los días en Bruselas, la capital belga.

El principal reto de la cumbre de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) es lidiar con Estados Unidos, país que amenaza con reducir su contribución a la alianza.

El presidente estadounidense, Donald Trump, aterrizó en Bruselas, para participar en la cumbre más difícil de los últimos años de la OTAN. El dignatario norteamericano, antes de abandonar Washington DC, capital de EE.UU., volvió a arremeter contra sus aliados de la Alianza Atlántica. El tema como siempre ha sido el dinero.

El presidente del Consejo Europeo (CE), Donald Tusk, harto de las quejas incesantes de Trump y en reacción a sus críticas, el que recuerda que no tiene muchos aliados.

Las críticas del mandatario son solo en inglés Cuatro países europeos Grecia, Estonia, el Reino Unido y Letonia están cumpliendo con el techo de gastar 2% de su Producto Interno Bruto (PIB) para la defensa común.

El secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Jens Stoltenberg, sin embargo, asegura que los miembros pretenden aumentan las contribuciones debido a su interés por la seguridad y no por las amenazas de Trump. A la espera de la confrontación que puede suscitar Trump en la cumbre, muchos miembros de la OTAN están preocupados por las discrepancias internas que causaron la nueva administración estadounidense en la alianza. Discrepancias que pueden debilitar o hacer inútil la alianza defensiva más grande del mundo.

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