Unas pocas comunidades acogen a la mayoría de los menores inmigrantes. El Gobierno negocia con representantes regionales el reparto de esta población vulnerable. El drama migratorio que se vive en el Mediterráneo azota a España. Los más vulnerables son los menores inmigrantes. Andalucía, Cataluña, Ceuta y Melilla tutelan a casi el 70 % de ellos. Conscientes del problema, el gobierno se ha reunido con las comunidades para lograr un reparto equitativo.

Este encuentro se produce después de que en el último Consejo de Ministros se aprobara la creación de un mando único ante la constante llegada de pateras a las costas españolas. La solución para los niños se busca sobre un escenario de debate populista alentado desde la oposición por la nueva dirección del Partido Popular (PP) y Ciudadanos. Algo que ha llegado a preocupar hasta a la Comisión Europea (CE).

Mientras que los discursos ultranacionalistas o xenófobos han calado en Italia, Austria o Finlandia, por el momento la península ibérica se mantiene inmune al respecto. A la espera de una política contundente del Ejecutivo de Pedro Sánchez, más de 7000 menores extranjeros no acompañados siguen a la espera de encontrar un nuevo hogar.

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