Una Alemania con armas nucleares no sería extraño, dada la retórica antigermana y contra la OTAN del presidente de EE.UU., prevé un medio estadounidense.

A medida que la política exterior de Alemania se convence cada vez más de que la retórica agresiva del presidente estadounidense, Donald Trump, hacia Berlín y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) supone un cambio fundamental en las relaciones transatlánticas, algunos se atreven a pensar en lo impensable.

“¿Necesitamos la bomba?”, cuestionaba el titular de la primera página del Welt am Sonntag, uno de los periódicos dominicales más importantes de Alemania, citado por el mencionado portal.

“Por primera vez desde 1949, la República Federal de Alemania ya no está bajo el paraguas nuclear de Estados Unidos”, escribió Christian Hacke, prominente politólogo germano en un ensayo publicado en el referido semanario.

Para Hacke a la vista de “nuevas incertidumbres transatlánticas y posibles enfrentamientos”, como indica la postura de Washington, la Defensa de Alemania debería considerar un elemento disuasivo nuclear como un tema prioritario.

Confiar en una solución europea para materializar las suspicacias de Alemania, prosiguió el politólogo, es “ilusorio”, puesto que a su juicio, los intereses nacionales de este país son diferentes a los de la Unión Europea (UE).

Los alemanes están muy alertas y atentos ante los eventuales movimientos que podría adoptar Trump, en particular, después de que en la última cumbre de la OTAN, celebrada en Bélgica, el magnate republicano alegara que Estados Unidos podría “ir por su cuenta” en un futuro no muy lejano, anota el texto.

Alemania ya ha sopesado opciones nucleares antes. A principios de la década de 1960, el entonces canciller Konrad Adenauer, que tenía sus propias dudas sobre la fiabilidad de Estados Unidos como aliado, sugirió al entonces presidente francés, Charles de Gaulle, que incluyera a Alemania en la Force de Frappe (Fuerza de Ataque) nuclear gala. Sin embargo, París desestimó tal solicitud.

Pocos años después de que Adenauer dejara el cargo, Alemania ratificó el Tratado de No Proliferación (TNP) nuclear de 1968, que prohíbe el desarrollo de armas atómicas. En 1990 y bajo el llamado acuerdo Dos más Cuatro que allanó la reunificación alemana, Berlín se comprometió a no buscar y desarrollar la tecnología de las armas nucleares.

Fuente