Miles de argentinos se han manifestado ante el Congreso Nacional en Buenos Aires (capital) a favor y en contra de la legalización del aborto, 8 de agosto de 2018. El Senado de Argentina define este miércoles si aprueba la legalización del aborto, al cabo de cinco meses de un intenso y acalorado debate que del parlamento se trasladó a las calles.

A la espera del resultado, que se anticipa negativo, dos manifestaciones colman los alrededores del Congreso en Buenos Aires, separadas por dos vallados. Pañuelos verdes identifican a quienes están por «el derecho a elegir» y el color celeste a quienes rechazan la ley.

En varias ciudades de América Latina, como Ciudad de México, Lima, Rio de Janeiro y Santiago, grupos a favor de la legalización del aborto se manifestaron frente a representaciones diplomáticas de Argentina.

En Madrid, dos activistas del grupo Femen se plantaron frente a la embajada con los pechos desnudos y pancartas que decían «Aborto libre en Argentina» y «Qué sea ley».

En la noche, el arzobispo de Buenos Aires, Mario Poli, ofició una misa en la catedral de Buenos Aires, retransmitida desde una pantalla gigante ubicada en una desierta Plaza de Mayo, a un kilómetro de la sede del Senado.

De aprobarse el proyecto, Argentina, país del papa Francisco, se convertiría en el tercero de América Latina con aborto legal, sumándose a Cuba y Uruguay. También se permite en la Ciudad de México.

La presión se redobla a medida que trasciende que la mayoría de los senadores rechazará el proyecto, aprobado en junio por Diputados con 129 votos a favor, 125 en contra y una abstención.

De los 72 senadores, se estima que 38 votarán en contra. En caso de que haya empate, la presidenta del Senado y vicepresidenta de la Nación, Gabriela Michetti, emitirá el voto decisivo y ya adelantó que será por el no.

Sin embargo, sectores a favor de la ley evalúan convocar un referéndum en caso de que la iniciativa sea rechazada.

«Cuando hay una Cámara que opina de una manera y otra que piensa de otra manera, en caso de que sea rechazado, demuestra que la representación del pueblo está dividida. Eso amerita, tal vez, un sistema de decisión de democracia directa que prevé la Constitución a través de la consulta vinculante. Es posible que propongamos esto», adelantó Daniel Lipovetzky, diputado del oficialista Cambiemos y que tuvo a su cargo el debate en la cámara baja.

Una iniciativa para reducir de 14 a 12 semanas el lapso en el que se autorizaría el aborto y lograr así más adhesiones en el Senado fracasó.

Al igual que ocurrió en la cámara de Diputados, las posiciones de los senadores son individuales y no responden a líneas partidistas.

«No aprobar la ley no es una respuesta. Aunque salgamos de esta sesión diciendo que el aborto debe ser penado con cárcel, mañana seguirá habiendo abortos en Argentina. Si no es con ley serán de manera clandestina», advirtió el senador Eduardo Aguilar, del Partido Justicialista (peronista).

En el otro bando, la senadora María Tapia, de la Unión Cívica Radical, integrante de Cambiemos, sostuvo que «todos coincidimos en que nos preocupa la vida de las mujeres, pero con la aprobación de esta ley se va a generar un fomento, una aprobación de esta práctica».

El presidente Mauricio Macri celebró que se haya producido el debate sobre el aborto en los últimos meses y aseguró en una carta que «no importa cuál sea el resultado, hoy ganará la democracia».

 

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