El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, ordenó “con urgencia” un recorte presupuestal de NIO (córdobas) 7.462 millones, unos USD 233 millones, una reducción de 9,2%.

La solicitud fue enviada a la Asamblea Nacional del país (Parlamento) e incluye una reducción en el gasto público de NIO 5.912 millones, cerca de USD 184 millones (-6.8%).

Los principales sectores afectados son la educación y la salud. Al Ministerio de Educación se le quitaron NIO 625 millones (USD 19,5 millones) y al de Salud NIO 843,9 millones (cerca de USD 26 millones).

El Programa de Inversión Pública también se vio gravemente afectado y se le recortaron NIO 4.018 millones (USD 125,7 millones).

Así las cosas, el presupuesto de ingreso del país pasó de NIO 80.733 millones (USD 2.527 millones) a NIO 73.310 millones (USD 2.293 millones).

Según el Ejecutivo, la decisión se tomó por el “impacto que los actos de terrorismo han provocado en las principales variables macroeconómicas, así como la voluntad expresa de los grupos golpistas de continuar promoviendo la desestabilización del país”.

Este millonario recorte se da en medio de la aguda crisis que vive Nicaragua, la más sangrienta del país desde la década de los 80. Las protestas empezaron el pasado 18 de abril, inicialmente por un intento de reformar la seguridad social, pero luego se convirtieron en un reclamo que exige la salida del poder de Ortega.

El número de muertos varía. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos señala que la cifra es de 317. La Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (Anpdh) dice que son 448. Entre tanto, un informe de la Policía Nacional nicaragüense menciona 450 víctimas del “terrorismo golpista”, 197 por el supuesto intento de golpe de Estado y 253 por la “actividad delictiva común”.