Las relaciones entre Moscú y Bruselas se han deteriorado significativamente desde que el golpe en Ucrania condujo a la reunificación de Crimea con Rusia en 2014. Después de que Estados Unidos, la UE y varios países sancionaron a Rusia por su supuesta interferencia en los asuntos internos de Ucrania, Rusia lanzó contra-sanciones.

En una entrevista con el diario Frankfurter Allgemeine, la líder del Partido de Izquierda de Alemania, Sahra Wagenknecht, se centró específicamente en lo que ella describió como la «forma agresiva de la administración Trump de perseguir sus intereses en todo el mundo».

Según Wagenknecht, los intereses de Washington están fuera de línea con los de la UE cuando se trata de la resolución de los problemas más importantes, incluidos los económicos.

«Al librar sus guerras relacionadas con los recursos, Estados Unidos ha desestabilizado el Medio Oriente y continúa haciéndolo en Irán, mientras que Europa está pagando el precio. No debemos cumplir con una política que contradice nuestros intereses», señaló.

Wagenknecht agregó que las relaciones poco amistosas de la UE con Rusia van en contra de los intereses del bloque, que debería buscar reforzar los lazos fructíferos con Moscú.

«Estados Unidos siempre ha temido que los recursos rusos se unan a la tecnología alemana y con razón», concluyó.

Comentando que la UE extienda sus sanciones económicas contra Rusia hasta el 31 de enero de 2019 a principios de julio, la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, Maria Zakharova, dijo que los líderes de la UE habían perdido la oportunidad de cambiar su relación con Moscú.

Agregó que Moscú lamenta que los países de la UE sigan vinculando el nivel de las relaciones entre el bloque y Rusia con el éxito de los acuerdos de paz de Minsk sobre la resolución de la crisis en el este de Ucrania, dado que Kiev todavía está socavando la paz en la región.

Las relaciones entre Rusia y la UE se deterioraron tras un golpe en Kiev en febrero de 2014. Después de que la población de la Península de Crimea celebrara un referéndum y votara por reunirse con Rusia, los estados occidentales acusaron a Moscú de violar el derecho internacional e impusieron sanciones contra Rusia. Moscú respondió con contra-sanciones agrícolas, también estableciendo un curso para la sustitución de importaciones.

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