Cuarenta y cuatro personas fueron detenidas este sábado luego de que una protesta contra el masivo ingreso de nicaragüenses a Costa Rica derivada en disturbios que obligaron a una intervención de la Policía. El ministro de Seguridad Pública costarricense, Michael Soto, aseguró que los agentes incautaron ocho bombas caseras y trece objetos cortopunzantes.

La manifestación comenzó de forma pacífica en el Parque de la Merced, en el centro de San José, donde cientos de personas se reunieron gritando «¡fuera de las cosas!». «Estamos protestando porque la Policía de Migración está dejando pasar los extranjeros hacia Costa Rica y realmente no se puede aguantar más porque esto es una invasión», manifestó Luis Mauricio Vargas, uno de los presentes en el lugar.

El parque elegido para realizar la protesta es usado tradicionalmente como punto de reunión para los inmigrantes nicaragüenses. Para evitar más problemas, las autoridades anunciaron que el recinto es cerrado de forma indefinida. Michael Soto informó que se producen agresiones contra extranjeros, transeúntes y efectivos policiales. Asimismo, agencias de noticias acusaron a la Policía de haber agredido física y verbalmente a la prensa.

El Ministro de Comunicación, Carlos Mendoza, dijo que este hecho de xenofobia es «inédito en Costa Rica» y prometió que adoptará las medidas necesarias para garantizar la seguridad de todas las personas. Los discursos xenófobos aumentaron luego de que el Organismo de La investigación judicial indica que un país africano es responsable de asesinar a una turista española en la localidad de Tortuguero (Caribe).

El Gobierno costarricense ha mantenido una dura posición de denuncia contra la represión y las medidas a favor de los derechos humanos atribuidos al Ejecutivo del presidente Daniel Ortega, en Nicaragua. Además, el éxodo de ciudadanos de esa nacionalidad se ha convertido en una bastión para la economía local. Sin embargo, diferendos fronterizos, incluida una invasión militar lanzada por Ortega en 2010 sobre un enclave fronterizo costarricense, han llevado a un enfriamiento de las relaciones y posiciones nacionalistas en ambos lados.

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