El senador republicano estadounidense John McCain, fallecido el sábado, pidió un último deseo: que el presidente Donald Trump no asista a su funeral. McCain había estado planeando sus servicios funerarios durante el último año y su familia dejó en claro que Trump no estaba invitado, han informado personas cercanas a McCain, según recoge este domingo la cadena local de noticias CNN.

No obstante, la citada fuente ha puesto de relieve que el senador republicano por el estado de Arizona (suroeste) manifestó que le gustaría que el vicepresidente estadounidense, Mike Pence, participe en su funeral. El también candidato republicano a la Presidencia en 2008, que fue un crítico frecuente del inquilino de la Casa Blanca, murió el sábado a los 81 años tras padecer una forma agresiva de cáncer cerebral.

Durante la campaña electoral de 2016, McCain expresó serias dudas sobre la idoneidad de Trump para el puesto de líder del país norteamericano. También retiró su apoyo al magnate cuando surgió una grabación de 2005 del mandatario de EE.UU. haciendo comentarios obscenos sobre las mujeres.

“Cuando Trump ataca y degrada a las mujeres en nuestra nación y en nuestra sociedad, esa es una postura de la que simplemente tengo que distanciarme”, recalcó en su momento el senador estadounidense.

Además, McCain denunció al magnate republicano por sus elogios al presidente ruso, Vladimir Putin. Trump “no solo era incapaz, sino que no estaba dispuesto a enfrentarse a Putin”, indicó.

McCain consideró también la rueda de prensa conjunta de Trump y Putin —celebrada el pasado julio en Helsinki (capital de Finlandia)— “una de las actuaciones más vergonzosas de un presidente estadounidense”.

Por otro lado, Vietnam ha sido un problema entre Trump y McCain desde julio de 2015, cuando el inquilino de la Casa Blanca, en ese entonces candidato a la nominación presidencial republicana, puso en duda que McCain fuera un héroe de guerra.

A su vez, el difunto senador estadounidense se mofó de la excusa que puso Trump para no ir a Vietnam, al criticar a “la gente de altos ingresos” que evitó ser reclutada buscándose un médico que “dijera que tenían un espolón óseo”.

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