Este jueves, como cada 30 de agosto desde hace siete años, se conmemora el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, con el objetivo de no olvidar a las miles de personas que han sido víctimas de este delito.

Muchas veces confundida con el secuestro, aunque en esencia es lo mismo, la desaparición forzada se define como “el arresto, la detención, el secuestro o cualquier otra forma de privación de libertad que sean obra de agentes del Estado o por personas o grupos de personas que actúan con la autorización, el apoyo o la aquiescencia del Estado”.

De igual forma, está involucrado “la negativa a reconocer dicha privación de libertad o del ocultamiento de la suerte o el paradero de la persona desaparecida, sustrayéndola a la protección de la ley”.

Se diferencia de un secuestro porque este tiene como fin particular obtener algo a cambio, mientras que la desaparición forzada es precisamente eso, privar de la libertad a alguien para que esté aislada de todo su entorno. De igual forma, se considera que en la desaparición forzada se involucran funcionarios públicos o intervienen fuerzas del Estado de cualquier nivel, o si quien priva de la libertad no sea agente del Estado, pero sí actúa bajo su autorización.

Es por ello que la desaparición forzada la padecen activistas, opositores o personas que “incomodan” a los gobiernos, un acto que desafortunadamente floreció en América Latina en el siglo XX a raíz de las dictaduras militares que gobernaron la región.

Además, la desaparición forzada viola todo un conjunto de derechos humanos, tanto civiles y políticos, como económicos, sociales y culturales, siendo los principales los siguientes:

  • Derecho a la libertad y seguridad de la persona
  • Derecho a no ser sometido a torturas, tratos crueles, inhumanos o degradantes
  • Derecho a la verdad, particularmente a conocer la verdad sobre las circunstancias de la desaparición
  • Derecho a la protección y a la asistencia a la familia
  • Derecho a un nivel de vida adecuado
  • Derecho a la salud
  • Derecho a la educación
  • Derecho al reconocimiento de la personalidad jurídica
  • Derecho a la vida, en caso de muerte de la persona desaparecida
  • ¿Y la desaparición forzada en México?

La problemática no ha estado exenta en el país, que tiene registro de desapariciones forzadas desde la década de los sesenta y setenta, cuando el régimen priista atetó contra decenas de activistas sociales principalmente en los estados de Guerrero, Oaxaca y Chiapas.

En el último sexenio, el término cobró notoriedad luego del caso de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa desaparecidos en 2014, por los que se ha señalado al ex presidente municipal de Iguala, José Luis Abarca, de ser uno de los principales culpables del hecho en colusión con el grupo criminal Guerreros Unidos.

En marzo de este año, un nuevo caso estremeció al país con la desaparición de los estudiantes Salomón Aceves Gastélum, Daniel Díaz y Marco Ávalos en Tonalá, Jalisco, y el posterior hallazgo de los cadáveres de los jóvenes. No obstante, hasta ahora, se desconocen las causas del crimen.

Irak (250 mil)

El caso de Irak es el más grave de acuerdo a la Comisión Internacional de Personas Desaparecidas (ICMP), que estima que la cifra de desaparecidos está entre 250 mil personas y un millón, esto a raíz de la invasión extranjera del país.

Sri Lanka (65 mil)

La Guerra Civil que duró entre 1983 y 2009 dejó un daño de 65 mil denuncias de desapariciones forzadas, cifra que el gobierno del país asiático aprobó con una ley que validó las consecuencias de esta lucha.

Guatemala (45 mil)

Entre 40 y 45 mil desaparecidos hay en Guatemala a causa de la guerra civil, las cuales se ocasionaron por el uso de las fuerzas de seguridad estatales, incluso, todavía a la fecha.

Colombia (45 mil)

De acuerdo a la organización colombiana de Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas, hasta el 2015 se contabilizan un total de 45,630 personas víctimas de desaparición como consecuencia de la disputa entre el gobierno y las fuerzas paramilitares.

Chile (40 mil)

Chile es otro de los países que sufrió el empuje de fuerzas del orden entre septiembre de 1973 y marzo de 1990 durante la dictadura de Augusto Pinochet. Se calcula un total de 40 mil personas desaparecidas en este periodo.

México (30 mil)

El Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas en el 2016 marcaba un total de 30,499 casos de personas desaparecidas en México. Entre 2014 y 2015 sólo se iniciaron 127 averiguaciones, de las cuales se desconoce la cifra de casos resueltos conforme a la ley.