La agencia de la ONU para los refugiados palestinos busca nuevos donantes para financiar sus operaciones (escuelas, salud y ayuda de emergencia para millones de personas), tras el sorprendente anuncio ayer de Washington, su mayor donante durante décadas, de poner fin a sus aportaciones.

La decisión de la Administración Trump -que el año pasado aportó 360 millones de dólares a la agencia- sigue a críticas estadounidenses a su gestión, llamamientos a que se reforme y al cuestionamiento de la cifra de refugiados palestinos, 5,4 millones en Cisjordania, Jerusalén Este, Gaza, Siria, Líbano y Jordania.