El canciller paraguayo, Luis Alberto Castiglioni, dijo el miércoles que el país trasladará su embajada en Israel a Tel Aviv desde Jerusalén, una reversión de la controvertida decisión tomada por el gobierno anterior de Paraguay.

«Paraguay quiere contribuir a una intensificación de los esfuerzos diplomáticos regionales para lograr una paz amplia, justa y duradera en Medio Oriente», dijo Castiglioni, según el diario israelí Haaretz.

Ahora, Israel está respondiendo cerrando su embajada en Paraguay y recordando a su embajador para las consultas, dijo la Oficina del Primer Ministro israelí.

La nación latinoamericana siguió los pasos del presidente estadounidense Donald Trump en mayo cuando el ex presidente paraguayo Horacio Cartes decidió trasladar la embajada del país a Jerusalén. Fue el tercer líder extranjero en hacerlo, siguiendo al presidente guatemalteco Jimmy Morales y al propio Trump. Pero la movida de Paraguay, al menos, parece ser efímera, porque después de tres meses, el recién elegido presidente Mario Abdo Benítez se mostró más receptivo a la presión del ministro de Relaciones Exteriores palestino, Riyad al-Maliki, quien presionó para que se revocara.

Cartes incluso fue a Israel para una ceremonia para la nueva embajada de Jerusalén en mayo, a la que asistió el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.

La decisión de trasladar la embajada de regreso a Tel Aviv se hizo hace un mes, no mucho después de que se introdujera la nueva administración. Maliki participó en la toma de posesión del nuevo presidente, pero las dos naciones decidieron no hablar del movimiento para no atraer presión sobre Paraguay desde Israel, según Haaretz.

«La decisión está de acuerdo con el derecho internacional y las decisiones del Consejo de Seguridad [de las Naciones Unidas]. Es un gran avance para la diplomacia palestina frente a la comunidad internacional», dijo Maliki.

La prensa paraguaya informó que la decisión inicial de trasladar la embajada a Jerusalén no era popular en el país. Muchos líderes mundiales consideran que la cuestión de si Jerusalén es una ciudad israelí o palestina está en disputa, y las Naciones Unidas consideran que Jerusalén Oriental está ocupada ilegalmente por Israel. La Autoridad Palestina sostiene que Jerusalén Oriental es la capital de su nación.

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