El presidente turco ha dicho a sus homólogos ruso e iraní que el armado de las milicias kurdas en el norte de Siria es una causa importante de inestabilidad, que requiere atención a la par con la situación en Idlib.

Añadió que la cumbre de Teherán podría ser la última oportunidad para resolver la situación en el Idlib de Siria de manera pacífica.

El turco Recep Tayyip Erdogan y el ruso Vladimir Putin están de visita en Teherán para sostener conversaciones tripartitas con Hassan Rouhani. Los líderes de Irán y Turquía discreparon sobre las prioridades para las tres naciones, ya que buscan el fin de la guerra de siete años en Siria.

Rouhani argumentó que la presencia continua de grupos jihadistas en la gobernación de Idlib -el último bastión restante de los islamistas radicales en Siria- justifica una gran operación ofensiva allí. Sin embargo, Erdogan reiteró las preocupaciones de su gobierno sobre la posible pérdida de vidas civiles y un éxodo masivo de refugiados del área a Turquía, que podría desencadenarse por una operación militar de ese tipo.

Luego sugirió que las tres naciones deberían prestar atención a las milicias kurdas en el noreste de Siria y al suministro continuo de armas a esos grupos por parte de los Estados Unidos. Erdogan argumentó que esto representa una gran amenaza para la seguridad nacional de su país. Ankara considera que los kurdos sirios son una extensión de su Partido de los Trabajadores del Kurdistán, que el gobierno turco considera una organización terrorista.

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