El Parlamento británico ha publicado un informe valorando el progreso de las negociaciones sobre el Brexit. Destaca fundamentalmente el problema de la frontera entre la República de Irlanda e Irlanda del Norte como el principal problema a resolver.

Esto supone un contratiempo para la primera ministra del Reino Unido, Theresa May, puesto que su Gobierno depende del apoyo del los unionistas de Irlanda del Norte.

El Gobierno de Irlanda del Norte se ha negado a cualquier propuesta que les separe en materia aduanera al resto del Reino Unido. Desde Bruselas solo ven esta opción como posible, manteniendo a Irlanda del Norte en el espacio económico europeo para que Londres pueda comerciar con sus propias reglas con el resto del mundo.

May deberá convencer a sus colegas europeos durante el encuentro informal en la ciudad austriaca de Salzburgo de los 27 líderes de la Unión Europea (UE), antes de enfrentarse al Congreso del Partido Conservador (PC) a finales de mes, donde euroescépticos, muy descontentos con su propuesta de Chequers, podrían pedir su cabeza.

Mientras Londres y Bruselas se sigan culpando los unos a los otros, el tiempo para las negociaciones va terminando, algo que favorece a la postura europea sobre el estatus de Irlanda del Norte, que en el caso de que no se consiga un acuerdo, seguiría formando a efectos prácticos, parte del Espacio Económico Europeo (EEE), lo que fijaría la frontera con el resto del Reino Unido en el mar de Irlanda.

El informe también destaca otros aspectos que requieren trabajo como el modelo comercial pos-Brexit entre ambos bloques, sugiriendo un modelo de libre comercio como el canadiense, mientras que valora positivamente las colaboraciones en materia de seguridad e inteligencia.

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