En un comunicado escrito, el responsable de la oficina de Basora, en el sur del país, de la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento iraquí, Mahdi al-Tamimi, aseguró que la cifra de intoxicados por el agua contaminada en la ciudad de Basora se había elevado a 80.000 personas.

El Ministerio de Recursos Hídricos de Irak informó el mes pasado que el porcentaje de sales disueltas había llegado recientemente a 7.500 TDS (Total de Sólidos Disuletos) en la vía acuática de Shatt al-Arab, la principal fuente de agua potable de Basora.

Según la Organización Mundial de la Salud, el agua potable no debe superar los 1.200 TDS.

En agosto, el primer ministro Haider al-Abadi ordenó a las autoridades locales de Basora que repararan las deterioradas plantas de desalinización de agua, así como su deteriorado acueducto.

También les ordenó a los ministerios de Defensa y Transporte de Irak que asignaran vehículos para ayudar a entregar agua potable a los ciudadanos.

Desde principios de julio, las provincias del sur y centro del país, de mayoría chiita, se han visto sacudidas por las protestas populares, que en un momento se extendieron a la capital, Bagdad.

Los manifestantes exigen una mejora en los servicios públicos, incluido el del agua y el de electricidad, además de más oportunidades de empleo, así como poner fin a la presunta corrupción al interior del Gobierno.

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