“Vamos a obtener un resultado que obligue a China a comportarse de una manera que, si quiere ser  una potencia global, transparente, un estado de derecho, no robe propiedad intelectual. Eso es lo que el pueblo estadounidense exige y los trabajadores estadounidenses se merecen”, afirmó el secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, en una entrevista concedida el domingo a la cadena local Fox News.

“Si queremos llamarla una guerra comercial, estamos determinados a ganarla”, agregó Pompeo.

El jefe de la Diplomacia estadounidense recalcó que el presidente Donald Trump está dispuesto a incrementar las presiones sobre China, el tiempo que sea necesario, para obtener los resultados deseados.

Trump, ha dicho a su homólogo chino, Xi Jinping, “a quien aprecia mucho” que impulsará las medidas necesarias para obtener condiciones que “los trabajadores estadounidenses merecen”.

Las declaraciones de Pompeo siguen al anuncio del presidente de EE.UU., Donald Trump, de aplicar a partir del lunes, aranceles del 10 % a importaciones chinas por valor de 200 mil millones de dólares.

Pekín ha respondido de manera recíproca esta misma jornada las acciones punitivas estadounidenses al anunciar que impondrá tarifas de importación contra Washington que afectarán a mercancías por valor de 60 000 millones de dólares. Los aranceles de represalia chinos van del 5 al 10 por ciento y entrarán en vigor el 24 de septiembre.

China, ha denunciado que las medidas proteccionistas de EE.UU. causarían graves daños a las normas del comercio internacional y socavarían los derechos e intereses legales de los miembros de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Los oficiales chinos, citados por el diario estadounidense The Wall Street Journal, han indicado que Pekín boicotearía toda conversación comercial con Washington en caso de que Trump siguiera incrementando los aranceles a los productos de ese país.

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