El contrato por valor de 330 millones de dólares comprende cazas F-16 y el avión de transporte C-130, así como piezas estándar para varios tipos de aviones, indica el comunicado del Departamento de Estado.

Según ha publicado la agencia francesa AFP, el Congreso estadounidense tiene un plazo de 30 días para objetar la venta, a pesar de que el Gobierno del presidente Donald Trump ha determinado que Taiwán sigue siendo una importante fuerza de estabilidad política, equilibrio militar y progreso económico en la región de Asia Pacífico.

El contrato de armas estadounidenses para la isla llega en medio de tensiones entre China y Taiwán.

China, que reclama la soberanía de Taiwán, no ve con buenos ojos el creciente acercamiento entre Taipéi y Washington desde que la independentista Tsai Ing-wen asumiera el cargo en 2016.

Pekín también ha rechazado en varias ocasiones las relaciones militares entre EE.UU. y Taiwán. En julio, Pekín se opuso a un plan de Washington para el año 2019 que prevé dedicar fondos a fortalecer la cooperación castrense con la isla mediante simulacros conjuntos, ventas de armas y el aumento del despliegue en el mar de la China Oriental.

Según el gigante asiático, el proyecto, que aún no ha sido aprobado por el Congreso estadounidense, socavará la “confianza mutua” y la cooperación entre Washington y Pekín, además de minar la estabilidad en el estrecho de Taiwán.

China reclama que Taiwán es parte de su territorio, a pesar de que desde 1949, los taiwaneses se gobiernan como una nación con sus propios ministros y políticas nacionales e internacionales pero Pekín, que hasta el momento se ha abstenido de usar la fuerza militar para reunificar la isla, ha prometido que retomará el control total de la zona para 2020.

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