Rusia y China han pedido que se reduzcan las sanciones de la ONU a Corea del Norte en una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU, y disputan el pedido del Secretario de Estado de los EE. UU., Mike Pompeo, de una aplicación más estricta a pesar del calentamiento de las relaciones bilaterales.

Las discusiones se llevaron a cabo durante la sesión anual de la Asamblea General de las Naciones Unidas el jueves y fueron abiertas por el discurso de Pompeo durante el cual expresó su esperanza por el «amanecer de un nuevo día» con Pyongyang.

Sin embargo, el Secretario de Estado de los Estados Unidos enfatizó la importancia de la aplicación vigorosa de las sanciones para convencer a Corea del Norte a que negocie, advirtiendo de cualquier recorte en la presión «hasta que nos demos cuenta de la desnuclearización definitiva y totalmente verificada».

El ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, impugnó las declaraciones de Pompeo explicando que la cooperación de Corea del Norte y los lazos más cálidos de Estados Unidos necesitan una relajación de las sanciones.

Además, el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, expresó su apoyo a la posición de China, argumentando además que se debían tomar medidas positivas para alentar a los norcoreanos a seguir las concesiones.

Segunda Cumbre de Trump-Kim

El presidente de Estados Unidos, Trump, se reunió con el presidente de Corea del Norte, Kim Jong Un, en junio, en lo que fue la primera cumbre entre los dos países, y elogió al líder norcoreano por tomar pasos positivos hacia la desnuclearización.

Las discusiones se producen en medio de lo que los observadores describen como señales mixtas entre Corea del Norte y Estados Unidos, y algunos analistas dudan de los verdaderos cambios en las posiciones de los dos países más allá de la retórica.

Las acusaciones de los Estados Unidos de que Pyongyang está violando las sanciones de la ONU y que el país sigue siendo «una amenaza importante» han empañado las conversaciones.

El Norte ha respondido diciendo que Washington ha traicionado el espíritu de la cumbre haciendo demandas unilaterales al tiempo que mantiene las sanciones vigentes, lo que dificulta efectivamente las relaciones intercoreanas.

Pyongyang ha defendido firmemente su programa militar como un elemento de disuasión contra las políticas hostiles de los EE. UU. Y sus aliados regionales, incluidos Corea del Sur y Japón. Miles de soldados estadounidenses están estacionados en Corea del Sur y Japón.

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