Un joven brasileño, de 15 años, entró armado este viernes en una escuela del sur del país y disparó contra varios de sus compañeros, hiriendo a dos de ellos. El incidente causa polémica en Brasil debido a que ocurrió justo en pleno debate sobre la legalización de la portación de armas.

El ataque se produjo en el colegio Joao Manoel Mondrone, en la ciudad de Medianeira en el sur del país.

Cerca de las 9:00 hora local, el alumno irrumpió en la escuela y abrió fuego con un revólver calibre 22, hiriendo a dos adolescentes, de los cuales uno se encuentra en estado grave, según los reportes de la policía local.

Tras ser sometido por las autoridades, el joven aseguró que sufría acoso por parte de cinco compañeros, situación que lo llevó a cometer el ataque. Uno de sus compañeros también fue detenido por haberle ayudado a llevar a cabo sus planes.

“Es considerado una especie de atentado”, dijo el comisario Denis Merino, tras agregar que los dos adolescentes que participaron en el ataque eran víctimas de ‘bullying’.

“Uno vino con una bomba y otro con un arma. La bomba explotó en el patio del colegio”, agregó la fuente, que añadió que los detenidos llevaban material en los que aparecían noticias de ataques similares registrados en escuelas de Estados Unidos.

El ataque de este viernes se produce cuando en Brasil se debate sobre la legalización de la portación legal de armas, una propuesta del candidato presidencial de extrema derecha y líder en los sondeos, Jair Bolsonaro, para que la población “se defienda de los criminales”.

Aunque este tipo de ataques no son comunes en Brasil, en octubre de 2017, se produjo un incidente parecido, cuando dos adolescentes fallecieron y otros cinco fueron heridos en un ataque armado contra una escuela de Goiania, ciudad en el centro del país, protagonizado por uno de los alumnos del centro escolar.

Se trata de un tema delicado, ya que en 2003 Brasil aprobó una ley para tratar de reducir el número de armas en circulación, al considerar que era una medida efectiva para combatir la criminalidad en un país que registró más de 63 mil homicidios en 2017.

Según los datos, tan sólo en 2017 fueron registradas 33 mil nuevas armas, 10 veces más que en 2004, cuando entró en vigor el estatuto para el desarme en Brasil.

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