El jueves pasado el ministro Israelí acusó a Irán de estar usando sitios secretos para construir misiles.

Estamos frente a un hombre cuyas palabras podrían provocar una guerra en Oriente Medio. El pasado jueves Netanyahu durante su discurso en la Asamblea General de Naciones Unidas (AGNU) acusó al Movimiento de Resistencia Islámica de El Líbano (Hezbolá) de estar fabricando misiles de precisión.

Desde El Líbano, el Ministerio de Exteriores libanés refutó tales alegaciones frente a representantes de embajadas y embajadores. Se aseguró que El Líbano respeta la política de disociación y que Netanyahu está mintiendo.

El propio ministro de Exteriores, Yebran Basil, lleva a la prensa y a los testigos diplomáticos a visitar los supuestos sitios de misiles de Hezbolá que apuntó Netanyahu. Un campo de golf, un taller en un popular barrio y un campo de fútbol en el sur de Beirut. No se ve ni rastro de misiles. Pero para la población libanesa la amenaza israelí queda patente.

Muchos afirman que Israel no se atreve a lanzar una agresión contra El Líbano sin antes disuadir a la opinión pública mundial. Sucede también con Palestina. Desde aquí aseveran que las acusaciones de Netanyahu impiden la restauración de la estabilidad en la zona.

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