Este domingo 7 de octubre, Brasil decidirá su futuro en las elecciones generales más importantes y polémicas de su historia: con Lula, el candidato favorito, cumpliendo exactamente seis meses tras las rejas y sin posibilidad de poder votar.

Fue el 7 de abril de este año cuando el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva fue preso en la cuarta planta de un edificio policial de Curitiba, -que funciona como prisión para una reducida cantidad de reos-, tras ser acusado a 12 años de cárcel por presuntos delitos de corrupción. Si bien el mandatario y sus seguidores siempre creyeron en que el líder obrero saldría libre en poco tiempo y podría sumarse a la batalla presidencial, en la que lideraba las encuestas con amplio margen, el pasado 1 de septiembre, el Tribunal Superior Electoral de Brasil vetó su candidatura. Asimismo, este miércoles 3 de octubre, el Tribunal Regional Electoral de Paraná determinó que tampoco podría votar, alegando problemas burocráticos.

Pese a que el expresidente tiene un régimen de visitas abierto y, de hecho, recibe día a día a familiares, políticos y amigos, este no corre para los fines de semana, por lo tanto deberá enfrentar las elecciones más trascendentales de la historia del país sin compañía.

l líder del Partido de los Trabajadores (PT) está recluido en una habitación de 15 metros cuadrados en la que vive solo y cuyas ventanas, sin barrotes, dan a un pasillo del recinto. En su interior cuenta con un baño personal, libros de su propiedad y un televisor.

Cada mañana, Lula -que cumplirá 73 años un día antes de la eventual segunda vuelta a realizarse el 28 de octubre- desayuna tostadas con mantequilla, café y jugo (según constataron sus cercanos). Luego, comienza el día, que cuenta con dos horas para pasear fuera de la celda.  Es el televisor -que se encontraba ya en la celda cuando él llegó- el medio de información y comunicación más a mano del exmandatario, luego que en julio de este año otra medida judicial negara la petición de su defensa para que este pudiera grabar videos, hacer entrevistas y comunicarse públicamente por formatos audiovisuales.

Según sus compañeros de militancia, Lula ha perdido peso. En las noches apenas cena y se dedica a escuchar música que le llevan desde afuera. Es a través de breves notas escritas de su puño y letra con las que Lula se comunica con un pueblo, que le ha dado su respaldo no solo en las encuestas de su fraguada candidatura, sino también en multitudinarios actos en los que participan, además, figuras del mundo artístico nacionales e internacionales.

La última de estas pequeñas misivas se dio a conocer este viernes 5 de octubre, en la que llamó, nuevamente, a apoyar a su sustituto, la carta electoral del PT, Fernando Haddad.

Según la última encuesta de la consultora Ibope, publicada la semana pasada, tanto Jair Bolsonaro, el candidato de la ultraderecha del Partido Social Liberal, y Fernando Haddad, el contendor del PT, pasarían a segunda vuelta, la que -según la pesquisa- ganaría Haddad con un 43 por ciento contra el 47 de su oponente.

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