El presidente de EE.UU., Donald Trump, se ha dirigido muchas veces a su aliado Arabia Saudí con un lenguaje que mezcla insulto, ridiculización, chantaje y amenazas.

En reiteradas ocasiones, el mandatario estadounidense ha indicado que el reino árabe es incapaz de protegerse y que no sobreviviría sin el apoyo de Washington.

Incluso, en su campaña electoral, catalogó a Riad de una “vaca lechera” y “una novia fea y rica”, con quien Estados Unidos debe construir una alianza, hasta que su riqueza se acabe.

Tras la visita del príncipe heredero de Arabia Saudí, Muhamad bin Salman, a la Casa Blanca,Trump pidió a sus empleados “examinar las sillas y los muebles que bin Salman tocó y se sentó, para verificar si había dejado piojos”, dijo un miembro del Congreso de EE.UU. al portal web libanés de noticias Alahednews.

Ante estos insultos, Riad se ha quedado callado e incluso tras las recientes humillaciones de Trump, Bin Salman respondió

con cautela e intentó minimizar las diferencias con el presidente de Estados Unidos.

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