Rusia y Austria se han convocado a los representantes diplomáticos de cada uno en medio de una disputa sobre las supuestas denuncias de espionaje ruso que involucran a un coronel austríaco retirado.

Las tensiones diplomáticas se produjeron después de que el ministro de Relaciones Exteriores de Austria, Karin Kneissl, exigiera que Rusia proporcionara explicaciones sobre el caso y cancelara un viaje programado a Rusia.

En un informe que citaba al Ministerio de Defensa austriaco, el periódico austriaco Kronen Zeitung dijo que un coronel austriaco de 70 años había estado transfiriendo información sobre la crisis migratoria del país, aeronaves militares y artillería a los servicios de inteligencia rusos desde fines de los noventa hasta 2018.

El informe alega además que se dice que el sospechoso recibió 300,000 euros de los servicios rusos y que ahora puede enfrentar una detención máxima de dos años.

El ministro ruso de Relaciones Exteriores, Sergei Lavrov, rechazó las acusaciones y dijo que estaba «desagradablemente sorprendido» por la noticia. Lavrov dijo que las potencias occidentales están usando cada vez más la «diplomacia de los altavoces» para culpar públicamente a Rusia por «un tema del que no sabemos nada».

El canciller austriaco, Sebastián Kurz, dijo que «estamos exigiendo información transparente de la parte rusa», agregando que el país «discutirá el resto con nuestros socios europeos», si se demuestra que las sospechas son ciertas.

Las reclamaciones del gobierno de extrema derecha de Kurz pueden provocar tensiones con Rusia, lo que se suma a una creciente serie de denuncias occidentales de ciberataques, operaciones de espionaje originadas en Rusia, que el Kremlin ha calificado como «histeria rusofóbica».

El mes pasado, los funcionarios británicos acusaron a Moscú de llevar a cabo un ataque cibernético a la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ).

Londres alegó que los intentos de piratear a la organización demostraron que Rusia también estuvo detrás del ataque de marzo en Salisbury, durante el cual el ex agente de espionaje Sergey Skripal y su hija fueron atacados.

Los Estados Unidos y más recientemente los Países Bajos también han acusado al Kremlin de orquestar ataques similares.

Moscú ha sido presionado durante mucho tiempo por Occidente por una serie de problemas, incluida la reintegración de 2014 de la Península de Crimea y la asistencia militar de Rusia a Siria en su lucha contra los terroristas respaldados por extranjeros en el país devastado por la guerra.

Los observadores creen que la reciente decisión del gobierno de Trump de retirarse del Tratado de Fuerzas Nucleares de Rango Intermedio (INF) con Rusia y la creciente presencia de la OTAN y las actividades militares en las regiones del este y el Báltico cerca de la frontera de Rusia indican una mayor tensión en el futuro cercano.

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