El féretro con los restos mortales del expresidente de Estados Unidos, George H. W. Bush (1989-1993) salió del Capitolio estadounidense, donde miles de personas acudieron a despedirlo en una capilla ardiente, y fue trasladado a la Catedral Nacional de Washington donde se realizó el funeral de Estado.

El presidente estadounidense, Donald Trump, y su esposa, Melania, asistieron al servicio fúnebre y coincidieron con los cuatro expresidentes vivos de EE.UU.: los demócratas Barack Obama, Bill Clinton y Jimmy Carter; y el republicano George W. Bush.

La canciller de Alemania, Angela Merkel, también asistió al funeral para mostrar sus respetos por el papel que Bush padre tuvo en la reunificación alemana tras la caída del muro de Berlín. Junto a la mandataria alemana se encontraron el rey Abdalá II de Jordania, el príncipe Carlos de Inglaterra, el presidente polaco, Andrzej Duda, y los exmandatarios de Polonia Lech Walesa, de México Carlos Salinas, y de Reino Unido, John Major, entre otros.

La ceremonia que duró más de dos horas contó con las palabras de la nieta del fallecido mandatario, Jenna Bush Hager, el biógrafo presidencial Jon Meacham, el ex primer ministro de Canadá Brian Mulroney y el exsenador republicano Alan Simpson. Todos recordaron el carácter afable del 41º presidente de EE.UU., fallecido el pasado viernes a los 94 años de edad, también destacaron su papel como hombre de Estado en un momento clave de la historia del país, marcado por el fin de la Guerra Fría.

El último en elogiar al otrora mandatario fue su propio hijo, el también expresidente George W. Bush (2001-2009), quien visiblemente emocionado, puso de relieve el carácter optimista de su padre y aseguró que lo que más le gustaba hacer era reirse, «sobre todo de sí mismo». El republicano comentó que fue su progenitor quien le enseñó lo que significa ser presidente y aseguró que siempre se esforzó para dejar un mundo mejor.

El exmandatario consiguió terminar su discurso justo antes de que las lágrimas le impidieran proseguir al recordar que, a partir de ahora, su padre podrá descansar junto «al amor de su vida», su esposa Barbara Bush, cuyos restos reposan desde abril pasado en la Biblioteca Bush situada en la localidad de College Station, Texas.

 

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