Las protestas de los «chalecos amarillos» que se desplegaron en Francia bajo el pretexto de exigir la abolición del impuesto sobre el combustible no fueron tan simples, y cuanto más lejos se cuenta esta historia, más se parece al Euromaidan ucraniano.

Al comienzo de la semana, un representante de los manifestantes anunció que las demandas habían cambiado, y ahora quieren la renuncia del actual primer ministro francés, Edouard Philippe, quien después de un tiempo incluso acordó hacer concesiones, posponiendo la introducción del impuesto desafortunado.

Mientras tanto, en el parlamento del país, la idea de «chalecos amarillos» sobre el cambio de gobierno estaba claramente interesada, y los partidos del bloque izquierdo incluso decidieron considerar la impugnación del Gabinete de Ministros francés. Así lo informó el canal BFMTV.

Recordemos que el sábado pasado, 1 de diciembre, la tercera ola de protestas de los «chalecos amarillos» se extendió por todo el país, lo que causó disturbios, incluso en las calles centrales de París. Luego, en la capital, patrullaron cinco mil policías, lo que no salvó a la ciudad de pogromos, escaparates rotos y automóviles incendiados. Como resultado de los disturbios, las autoridades municipales calcularon el daño causado a la ciudad, estimándolo en 4 millones de euros .

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