No queremos examinar los problemas tomando un bando en la guerra comercial”, señaló el domingo Lavrov en alusión a la disputa arancelaria que realiza Estados Unidos contra China en lo que va del año en curso.

El alto titular ruso, propuso resolver el tema a través de los procedimientos jurídicos de la Organización Mundial del Comercio (OMC), lo que, afirmó, Moscú ya está haciendo.

De hecho, a finales de junio, Rusia puso en marcha un proceso en la OMC contra los aranceles impuestos por Washington, destacando que la Casa Blanca violó varias normas de la organización al introducir tarifas sobre diversas importaciones de China y de algunos otros países, causando medidas de represalia por parte de los afectados.

El alto diplomático, aunque resaltó los intereses de la Federación de Rusia, recordó que Pekín es el principal socio comercial de Moscú y que el volumen del intercambio de mercancías con ese país se acerca desde el inicio de 2018 a 100 000 millones de dólares. Las guerras comerciales, a juicio de Lavrov, “no benefician a nadie”.

Lavrov dijo estar “convencido” de que al fin y al cabo Washington llegará a comprender que es necesario trabajar de manera colectiva y respetar las reglas de la OMC. No obstante, el secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, opina por su parte que su país está “determinado a ganar” la guerra comercial con el gigante asiático.

Por su parte, el Fondo Monetario Internacional (FMI) redujo en octubre los pronósticos de crecimiento para EE.UU. y China a consecuencia de la ola de aranceles que las economías más poderosas del mundo se han impuesto entre sí.

“Cuando tienes hay desacuerdo entre las dos economías más grandes del mundo es una situación donde todo el mundo sufre”, lamentó Maurice Obstfeld, economista jefe del FMI.

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