Los patrones de racismo y desigualdad racial siguen arraigados en Sudáfrica a pesar del fin del apartheid, señala un reporte de la Comisión Sudafricana de Derechos Humanos (SAHRC por sus siglas en inglés). La comisión, que recibe denuncias de diferentes incidentes de violaciones de derechos, afirmó que el racismo encabezaba la lista de las quejas recibidas.

“El porcentaje de incidentes relacionados al racismo incrementa cada año y alcanzó un 69% en 2016/2017”, afirmó la comisión en su reporte, el cual ofrece un panorama de los incidentes reportados desde el primero de abril de 2016 al 31 de marzo de 2017.

Un total de 486 incidentes por racismo se registraron en el 2016 y en el 2017 en el país.

La comisión, encargada de promover una cultura de Derechos Humanos y la democracia constitucional, dijo que los incidentes de racismo se presentaron en redes sociales, escuelas, universidades y lugares de trabajo, entre otros. El reporte señaló que la persistente desigualdad y la pobreza extrema contribuyen a las actuales violaciones.

“El racismo es sistémico y las actitudes racistas aún no cambian”, señala el reporte, que también sostiene que muchas personas negras que viven en la pobreza, que trabajan en granjas y en oficios domésticos se enfrentan al racismo diariamente.

En Sudáfrica, los blancos aún controlan la mayor parte de la economía, mientras los negros conforman el grueso de los trabajadores. Según el reporte, el racismo no se limita solamente al abuso verbal, sino también a la violencia e intimidación.

Las cortes sudafricanas están tomando una postura fuerte contra los racistas. A principios de este año una corte de Johannesburgo envió a la cárcel por dos años a Vicky Momberg, una mujer de 49 años, por abuso racial contra oficiales de policía negros. Los oficiales fueron a su rescate luego de que las ventanas de su vehículo fueran rotas por ladrones, pero la mujer respondió con insultos racistas.

 

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