El primer ministro de Francia, Édouard Philippe, reconoció este martes  ante la Asamblea Nacional que el paquete de medidas anunciado por el presidente Emmanuel Macron aumentará fuertemente el déficit público. Pese a ello, aseguró que es una propuesta viable cuyo fin es aumentar el poder adquisitivo de las personas, lo que podría costar a las arcas públicas hasta 10.000 millones de euros.

«Esto tendrá forzosamente consecuencias en términos de déficit en 2019. Debemos velar para que el gasto público sea controlado. Tendremos que tomar medidas para no aumentarlo», indicó el jefe del Gobierno. «Hay que acelerar la remuneración del trabajo. Hay que seguir transformando y reformando dispositivos que no funcionan. No crean que los anuncios frenan la voluntad de reformar el país», advirtió Philippe.

En un discurso televisado de 13 minutos, Macron anunció el lunes un incremento en cien euros mensuales del salario mínimo, la anulación del alza de las cotizaciones para las pensiones inferiores a 2.000 euros, la exención de impuestos y de cotizaciones para las horas extras y la petición a las empresas de una prima voluntaria de «fin de año» también exenta.

Este plan, según cálculos publicados por el diario Les Echos, podría llevar el déficit público hasta el 3,6 por ciento, ocho décimas más que el contemplado por el Gobierno hace una semana. Por lo mismo, la Comisión Europea (CE) ya anunció que evaluará en mayo, en su informe con previsiones económicas, el impacto fiscal de las medidas anunciadas por Macron. Las normas europeas toleran hasta un déficit del 3 por ciento.

De cualquier forma, Macron parece haber aplacado en parte las protestas, y si bien dos sondeos publicados este martes muestran que una mayoría no se convenció con la intervención del mandatario, sí ve con buenos ojos las propuestas.  Esos mismos sondeos muestran que el movimiento de los «chalecos amarillos” ha perdido apoyo entre los ciudadanos.

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