«La nueva ojiva nuclear estadounidense de bajo rendimiento es una respuesta estratégica basada no en la más probable, sino en la posible interpretación más peligrosa de la estrategia rusa, directamente en desacuerdo con la estrategia nuclear declaratoria rusa»

Los formuladores de políticas en Washington están defendiendo las armas nucleares de bajo rendimiento. Pero estas armas apuntan a resolver un problema basado en suposiciones importantes y no fundamentadas sobre la doctrina rusa. Estas armas no afectarán significativamente los cálculos rusos si el Kremlin teme que la existencia de su estado esté en juego. Sin embargo, pueden reforzar la opinión de Moscú de que Estados Unidos busca la superioridad en los dominios tanto nucleares como convencionales.

Los políticos de los Estados Unidos temen que si Rusia empezara a perder un conflicto convencional, podría aumentar el uso de armas nucleares para reducir la escalada y resolver el conflicto en condiciones favorables para Moscú. También argumentan que la agresión rusa contra los aliados de Estados Unidos en Europa se vuelve más probable si Estados Unidos no tiene ojivas nucleares de bajo rendimiento para igualar simétricamente la escalada de Rusia. Tener tales armas disuadiría a los rusos de considerar la prevención nuclear y fortalecería la disuasión de los Estados Unidos.

Esta lógica se basa en varios supuestos problemáticos. Comienza con una interpretación del peor caso de la estrategia y la doctrina rusas. Hay indicadores, pero no hay evidencia concluyente para fundamentar la afirmación de que «la escalada para reducir la escalada» es la estrategia rusa. La evidencia concluyente de tal estrategia sería una estrategia declarativa que indicara tal orientación, la postura que hizo lo mismo, y las capacidades que sostendrían tal concepto. De los tres elementos, solo el tercero es claramente discernible.

La estrategia declarativa rusa no es una «escalada para reducir la escalada» o la prevención nuclear. Las comunicaciones oficiales, incluidas las últimas tres iteraciones de la doctrina militar rusa y varias declaraciones hechas por el Presidente Putin, el Ministro de Defensa Shoigu y el Jefe del Estado Mayor Gerasimov, apuntan a los intentos rusos de reducir su dependencia de las armas nucleares. En octubre, Putin trató explícitamente de aclarar la doctrina nuclear rusa a una audiencia occidental: «La prevención nuclear no está en nuestra doctrina». Aun así, los responsables de la formulación de políticas de los Estados Unidos continúan afirmando que la doctrina rusa es una prioridad.

La postura rusa y los patrones de ejercicio son otros indicadores de si Moscú tiene una estrategia de uso nuclear temprano y limitado. Este ámbito es donde la comunidad de inteligencia tiene su principal ventaja analítica; pueden recopilar y acumular datos más detallados sobre el ejercicio y los patrones de postura que el análisis de código abierto. Aún así, sacar conclusiones definitivas sobre lo que haría Rusia en un conflicto basado en la postura y el ejercicio sigue siendo complicado, incluso dado el acceso a la información recopilada de forma clandestina o por medios técnicos nacionales.

Los ejercicios militares están diseñados para varios propósitos, uno de los cuales es la comunicación estratégica. Otra es cumplir los objetivos de ejercicio para todas las unidades participantes. Las unidades con sistemas nucleares o de doble uso también se ejercerán en algún momento. Por otro lado, algunas de las posturas nucleares de Rusia, como los perfiles de ataque nuclear voladores contra objetivos occidentales, parecen menos ambivalentes. Aún así, no es posible concluir de manera definitiva que el posicionamiento de una capacidad para objetivos nucleares indica una doctrina preventiva. Incluso con información clandestina perfecta, los planes de guerra no pueden decir definitivamente lo que los líderes rusos harían en una crisis. La decisión de utilizar armas nucleares será una decisión política del presidente Putin.

La evidencia más concluyente de una estrategia rusa de uso nuclear limitado es su gran arsenal de armas nucleares subestratégicas. Rusia sigue viendo valor en este arsenal, y la modernización continua indica que los rusos ven un papel para estas armas también en su arsenal y conceptos futuros. Este desarrollo de capacidades parece estar en desacuerdo con las declaraciones de que Rusia ahora busca confiar más en las capacidades militares convencionales. También plantea preguntas sobre la coordinación política y militar de la formulación de la estrategia rusa y la adquisición y el desarrollo de armas.

Dada la incertidumbre que se deriva tanto de la estrategia declarativa como de la postura, la certeza con que los políticos de los Estados Unidos afirman que saben cómo Rusia usaría las armas nucleares en crisis es sorprendente. La certeza de que una nueva arma nuclear de bajo rendimiento cambiará el cálculo ruso también es dudosa. Necesitaríamos saber más sobre el escenario en el que Rusia contemplaría el uso nuclear.

Rusia afirma claramente que consideraría el uso de armas nucleares cuando «la existencia misma del estado esté en peligro». Aunque esa formulación puede estar sujeta a interpretación, significa un requisito de agresión contra Rusia propiamente dicho. Parece prudente suponer, aunque no podemos estar seguros, de que los rusos agotarán las opciones convencionales antes de recurrir a las nucleares. En otras palabras, la situación tendría que ser terrible para que Rusia considere un ataque nuclear limitado.

¿Una nueva ojiva nuclear de bajo rendimiento de los Estados Unidos influirá en su cálculo en esa situación? En pocas palabras, ¿una nueva ojiva nuclear de bajo rendimiento convencerá a los líderes rusos de que la guerra que están luchando no vale la escalada nuclear, a pesar de su percepción de que el estado ruso está bajo amenaza? La doctrina y la estrategia rusas señalan que no hay tabúes nucleares cuando su existencia está amenazada. Señalan que no habrá estabilidad de crisis en una confrontación a gran escala con Rusia si sus intereses vitales están amenazados.

Estados Unidos no podrá convencer a Rusia de que debería aceptar luchar contra Estados Unidos en su propio terreno únicamente con medios convencionales. La razón por la que Rusia ha modernizado el arsenal nuclear más grande del mundo es precisamente que una pelea convencional con los Estados Unidos no será justa y perderá.

La nueva ojiva nuclear estadounidense de bajo rendimiento es una respuesta estratégica basada no en la más probable, sino en la posible interpretación más peligrosa de la estrategia rusa, directamente en desacuerdo con la estrategia nuclear declaratoria rusa. Rusia no tiene una doctrina de prevención nuclear, y sigue sin estar segura de la eficacia de la escalada para reducir la escalada. Pero Rusia considerará usar armas nucleares antes que Estados Unidos en un conflicto cuando su existencia esté en juego. Las nuevas armas nucleares de los Estados Unidos no persuadirán a Rusia de la reducida utilidad de sus armas nucleares.

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