«Chile y Costa Rica han dado un paso al frente después de que Brasil decidiese no organizar la COP25 para hacer nuestro mejor esfuerzo para mantener COP25 en Latinoamérica y eso se ha logrado», confirmó el ministro de Ambiente y Energía de Costa Rica, Carlos Manuel Rodríguez, quien subrayó la importancia de que la cumbre siguiese teniendo lugar en la región pese a la decisión del nuevo gobierno brasileño. Costa Rica será la sede de una reunión previa a la COP25 que tendrá lugar en octubre y se coordinará con Chile desde comienzo del año que viene.

El ministro confirmó así los rumores de que la cumbre del clima de 2019, la COP25, sería organizada por Chile tras haber llegado a un acuerdo con el resto de países de la región para encontrar un anfitrión para la cita tras la renuncia de Brasil a organizarla. La organización de las cumbres del clima corre cada año a cargo de una región diferente, de manera rotatoria, y el año que viene le corresponde a América Latina tras el turno, en esta edición, de Europa del Este.

La cumbre de Katowice se prolonga

La cumbre del clima de la ONU que se celebra en Katowice, en Polonia, continuará al menos hasta el sábado, en lugar de finalizar hoy  según lo previsto. La ministra de Medio Ambiente alemana, Svenja Schulze, aseguró que sobre la mesa hay ya «una buena base» de negociación, pero que no basta. «Será una larga noche. Negociaremos aún mucho, mucho tiempo», dijo ya por la tarde.

También el ministro del ramo polaco, Henryk Kolwaczyk, cree que las deliberaciones durarán el sábado. «Estamos preparados para ello», dijo a medios polacos. Las negociaciones que representantes de unos 200 países llevan a cabo desde el pasado 3 de diciembre giran en torno a tres temas centrales: las normas para implementar el Acuerdo del Clima de París de 2015, cuyo objetivo es limitar el calentamiento global considerablemente por debajo de los dos grados centígrados en comparación con la era preindustrial.

Ese reglamento pretende que los Estados presenten sus planes y avances en materia de protección del clima de manera comparable y transparente, a fin de crear confianza. En segundo lugar, está a debate la ayuda financiera de los países ricos a los más pobres para financiar políticas climáticas y en tercer lugar, se esperan promesas de los países que presentarán objetivos de protección climáticos más ambiciosos en 2020.

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