El editor en jefe del rotativo turco Yeni Şafak, Ibrahim Karagül, asegura que las autoridades saudíes y emiratíes están haciendo todo en su poder para tratar de provocar caos, desestabilizar a Turquía y debilitar la economía de este país.

“Lo que quieren ellos es una campaña a nivel mundial contra Turquía. Esta campaña estará activa en el ámbito de la seguridad y la política. Tienen planeado desestabilizar Turquía”, se lee en el artículo publicado el miércoles en el citado rotativo turco.

Según Karagül, los planeadores principales de este complot anti-turco son los príncipes herederos saudíes y emiratíes, Muhamad bin Salman y Muhamad bin Zayed, respectivamente, aunque asegura que los dos monarcas árabes cuentan con el apoyo de varios países occidentales.

También afirma que los mismos que apoyaron a los golpistas durante el fallido coup d’État en Turquía en el mes de julio de 2016 y los que financiaron las protestas del año 2013 por la reurbanización del parque de Gezi de Estambul son los que ahora tratan de desestabilizar al país turco.

Aun así, asegura, que el asesinato del periodista crítico saudí, Jamal Khashoggi, en el consulado de Arabia Saudí en Estambul no era parte del plan de EAU y Riad, y que este hecho fue en realidad un error por parte de Bin Salman y Bin Zayed que dejó en descubierto sus planes para Turquía.

Khashoggi, prominente columnista del diario estadounidense The Washington Post y muy crítico en los últimos tiempos con los Al Saud, despareció el pasado 2 de octubre en el consulado saudí de Estambul cuando acudió a la misión diplomática para obtener la documentación necesaria para contraer nuevas nupcias.

Tras la desaparición bajo misteriosas circunstancias, autoridades de la Inteligencia turca divulgaron una serie de pruebas y grabaciones de audio que demostraban que el activista fue asesinado y descuartizado por 15 agentes saudíes, algunos de los cuales son personas cercanas al príncipe heredero saudí.

Ante la creciente presión internacional, Riad admitió primero que Khashoggi había fallecido en “una pelea” dentro del consulado; luego, que fue víctima de “una operación no autorizada”; y, finalmente, reconoció que el columnista fue drogado y descuartizado, aunque intentó eximir de toda responsabilidad a Bin Salman.

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