Francia ya ha visto cuatro fines de semana de disturbios después de que miles salieron a las calles de París para protestar por los altos precios del combustible. Cuando las manifestaciones se tornaron violentas, los manifestantes rompieron los escaparates de las tiendas y prendieron fuego a los autos, lo que llevó a la policía a usar gas lacrimógeno y cañones de agua.

Francia se prepara para el quinto fin de semana de disturbios, llamado Acte 5: Macron Démission (Acto 5: Renuncia de Macron), ya que los chalecos amarillos van a celebrar otra manifestación el sábado, con 70.000 policías movilizados antes de las manifestaciones.

Según los organizadores de las protestas, este fin de semana los Chalecos Amarillos se unen «por la justicia social y los impuestos, por una democracia real, por la igualdad de derechos, por una verdadera transición ecológica».

Francia ha visto una ola de protestas masivas desde mediados de noviembre, cuando los llamados manifestantes del chaleco amarillo, que llevan el nombre del atributo obligatorio de los conductores franceses, salieron a las calles para protestar contra el aumento de los precios del combustible y un aumento planificado de impuestos sobre el diesel y combustibles de carbono. Los mítines han estado marcados por violentos enfrentamientos con agentes de policía, que han utilizado gas lacrimógeno y balas de goma contra los manifestantes.

El gobierno francés ha eliminado su aumento planificado en los impuestos al diesel que provocó las protestas, pero los chalecos amarillos se han transformado en un movimiento más amplio contra las políticas gubernamentales y el aumento de los costos de vida.

Fuente