Donald Trump anunció el sábado que su secretario del Interior, Ryan Zinke, abandonará su cargo a fin de año, en la más reciente partida de un gobierno plagado de cambios desde que el magnate republicano se convirtió en presidente de Estados Unidos.

«El secretario del Interior, @RyanZinke, dejará la administración a fin de año después de haber prestado servicios por un período de casi dos años», escribió Trump en Twitter, destacando el hecho de que el mandato de Zinke fue sustancialmente más largo que el de otros ex altos funcionarios del gobierno.

«Ryan ha logrado mucho durante su mandato y quiero agradecerle por su servicio a nuestra nación», dijo el presidente, agregando que su reemplazo se informará la próxima semana.

El secretario del Interior es responsable de supervisar la conservación y extracción de minerales en terrenos públicos que, sumados, serían más grandes que un país como México.

El funcionario saliente vinculó su salida a una ola de «falsas acusaciones» en su contra.

«No puedo justificar el gasto de miles de dólares defendiéndonos a mí y a mi familia de falsas acusaciones. Es mejor que el presidente y el Departamento de Interior se centren en los logros en lugar de en falsas acusaciones», escribió en Twitter.

Pero Zinke ha sido objeto de numerosas investigaciones éticas, lo que lo convierte en un pararrayos para las denuncias de los demócratas, que saludaron su inminente partida.

«Ryan Zinke fue uno de los miembros más tóxicos del gabinete por la forma en que trató a nuestro medio ambiente, a nuestras preciosas tierras públicas, y por la forma en que trató al gobierno como si fuera su marihuana personal», dijo el líder de la minoría demócrata del Senado, Chuck Schumer.

También la demócrata Nancy Pelosi, futura presidenta de la Cámara de Representantes, los fustigó duramente.

«El secretario Zinke ha sido un sirviente descarado de determinados intereses», dijo en un comunicado. «Sus asombrosos abusos éticos han dado un golpe serio y duradero a las tierras públicas, el medio ambiente, el aire puro y el agua limpia de Estados Unidos», dijo.

Junto con el primer jefe de la Agencia Ambiental de Estados Unidos de la era Trump, Scott Pruitt, quien renunció en julio en medio de una serie de escándalos por fallas éticas y gastos excesivos, Zinke respaldó el proyecto del presidente de reducir drásticamente las regulaciones ambientales y expandir la producción de energía.

El anuncio de su partida se produce apenas una semana después de que se hiciera pública otra inminente salida de alto perfil, la del jefe de gabinete de la Casa Blanca, John Kelly.

El viernes, Trump eligió a Mick Mulvaney, director de la Oficina de Administración y Presupuesto, para ocupar el puesto de Kelly. Mulvaney será así la tercera persona en ocupar el cargo desde que el presidente asumió en enero de 2017.

Una cola de altos funcionarios han abandonado la Casa Blanca de Trump, entre ellos un secretario de Estado, dos asesores de seguridad nacional, un fiscal general, además de Pruitt.

Excongresista por el estado de Montana, Zinke es uno de los varios miembros del gabinete de Trump que ha sido atacado por sus gastos. Según informes, su departamento estaba dispuesto a pagar casi 139.000 dólares para mejorar puertas de su oficina, un costo que luego de negociaciones se bajó a 75.000 dólares.

También enfrentó críticas por los costosos vuelos en helicóptero de la Policía de Parques que el año pasado le permitieron regresar a Washington para pasear a caballo con el vicepresidente, Mike Pence, y otros vuelos en aviones no comerciales.

Zinke, un antiguo SEAL de la Marina que iba a la oficina en botas de vaquero y tenía fama de arrogante, parecía emular a Trump cuando estaba bajo fuego, eligiendo el ataque como forma de defensa.

El mes pasado, cuando un congresista demócrata dijo que era hora de que se produjeran cambios al frente del Departamento de Interior, sugirió en un tuit que su crítico tenía problemas con la bebida.

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