China decidió suspender por tres meses las elevadas tarifas arancelarias que impuso a las importaciones de automóviles y piezas de repuesto procedentes de EEUU. Al hacer esta jugada, China está tratando de solucionar sus propios problemas, afirma el periodista ruso Maxim Rúbchenko en su artículo para Sputnik.

El columnista considera que con esta concesión, los chinos volvieron a ganarle la partida a Trump.

Actualmente el mercado chino de automóviles está viviendo una crisis: las ventas siguen reduciéndose por primera vez en los últimos 30 años.

«Parece que una de las principales causas de esta reducción ha sido el problema relacionado con el suministro de combustible. En agosto había un déficit de gasolina y diésel prácticamente en todas las ciudades de China», escribe el autor del artículo.

Rúbchenko destaca que los productores de automóviles estadounidenses experimentarán dificultades a la hora de regresar al mercado chino debido a la caída de la demanda.

Además, sus competidores, los productores de Alemania y Japón, han consolidado sus posiciones en China. La empresa japonesa Toyota llegó a un acuerdo con la compañía china Geely Automobile Holdings para organizar la producción conjunta de autos híbridos y compartir tecnologías.

Mientras tanto, los productores automóviles siguen sufriendo daños a causa de las tarifas arancelarias impuestas por Pekín. El presidente de las operaciones globales de Ford, Joe Hinrichs, afirma que los aranceles introducidos por Trump hicieron que el precio del acero en EEUU se disparara.

«El acero en EEUU vale más caro que en cualquier otro lugar del mundo», declaró Hinrichs, citado por el portal BNN Bloomberg Según el medio, los productores de acero en EEUU se aprovecharon de la desaparición de los competidores chinos y subieron los precios en un 28% en el 2018. Como resultado, Ford perdió 1.000 millones de dólares de sus ingresos debido a que ahora el acero en EEUU vale 260 dólares más caro que el acero en China.

Rúbchenko considera que con este aumento en el precio del acero que indudablemente se reflejará en el valor de los automóviles de Ford, será muy difícil para esta empresa competir en el mercado de China.

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