A los diplomáticos de las Naciones Unidas sorprendidos por la forma en que se las arreglaron para responder a la agenda «Estados Unidos Primero» del presidente Donald Trump, les preocupa que las cosas se pongan más difíciles en 2019.

No es la portavoz del Departamento de Estado, Heather Nauert –a quien Trump eligió para reemplazar a la embajadora Nikki Haley– lo que está generando preocupación sino que su jefe, el secretario de Estado, Michael Pompeo, y el asesor de seguridad nacional, John Bolton, ya que se espera que tengan más influencia sobre Nauert que sobre Haley, exgobernadora de Carolina del Sur que reportaba directamente al presidente.

Estas inquietudes se ven intensificadas por los recientes comentarios de Pompeo cuestionando el valor de la ONU, el escepticismo de Bolton sobre el trabajo de la organización que se remonta a sus días como embajador ante la ONU bajo la presidencia de George W. Bush, y la decisión de Trump de rebajar la categoría del cargo del próximo embajador desde el nivel de gabinete.

«A diferencia de Haley, no creo que Nauert pueda tomar sus propias decisiones», dijo Stephen Stedman, profesor de relaciones internacionales de la Universidad de Stanford quien ha trabajado para la ONU. «Otras misiones la percibirán, acertadamente, con poco peso independiente».

Los dos primeros años de Trump no han sido fáciles para el organismo: Estados Unidos ha trabajado para reducir los gastos de la organización, se retiró del acuerdo nuclear de Irán respaldado por la ONU, cortó el financiamiento para una agencia que apoya a los refugiados palestinos, se retiró del Consejo de Derechos Humanos y trabajó para socavar el acuerdo de París sobre el cambio climático.

Aun así, Haley forjó una relación sólida con el secretario general, António Guterres, encontrando formas de adaptar las demandas de Trump de recortes en los gastos de la ONU con los esfuerzos de Guterres para reducir programas ineficaces y costosos de mantenimiento de la paz.

Y en un momento en que se consideró que Trump era ambiguo sobre la intensidad de las críticas a Rusia, Haley fue honesta al atacar a Moscú por su papel en Siria, Ucrania, el envenenamiento de un exespía en el Reino Unido y la intromisión en las elecciones presidenciales de Estados Unidos en 2016.

Al ingresar a una posición con menor nivel, Nauert puede tener dificultades para lograr un éxito similar.

Un diplomático de Europa occidental en la ONU, quien pidió no ser identificado, dijo que la falta de experiencia diplomática de Nauert –que antes de ser portavoz del Departamento de Estado era conocida como presentadora en Fox News– significa que dependerá más de las instrucciones de Washington.

Nauert declinó hacer comentarios. Una persona cercana a Nauert que pidió no ser identificada discutiendo su nominación, minimizó las críticas sobre su experiencia y en su lugar citó su estrecha relación de trabajo con Pompeo, incluida su participación en tres viajes de Pompeo a Pyongyang y visitas a países como Israel y Afganistán.

Sin embargo, el cambio de embajador ante la ONU se produce cuando Pompeo muestra señales de tener una visión más dura frente a la organización internacional. Dijo en un discurso en Bruselas el 4 de diciembre que el organismo “fue fundado como una organización que acogía a las naciones amantes de la paz. Pregunto: hoy, ¿continúa cumpliendo su misión fielmente?»

«Los tratados relacionados con el clima de la ONU son vistos por algunas naciones simplemente como un vehículo para redistribuir la riqueza», comentó Pompeo en un discurso titulado «Restaurando el papel de la nación-Estado en el orden internacional liberal». «El sesgo antiisraelí se ha institucionalizado. Las potencias regionales se unen para votar que países como Cuba y Venezuela entren al Consejo de Derechos Humanos».

Un gran problema que se avecina para Nauert, si es confirmada, será mantener las duras sanciones internacionales contra Corea del Norte. Eso requerirá un intenso juego tras bastidores con los embajadores rivales de Rusia y China, en lugar del trabajo frente a las cámaras que Nauert ha estado acostumbrada.

Sus partidarios dicen que Nauert, de 48 años, ha demostrado ser una persona que aprende muy rápido. Aprovechó sus contactos con la Casa Blanca –especialmente con la hija de Trump, Ivanka, y su yerno, Jared Kushner– para sobrevivir a los tumultuosos primeros meses de su mandato, cuando su primer jefe, el entonces Secretario de Estado, Rex Tillerson, la evitaba y ella consideró renunciar.

El sacrificio valió la pena cuando Tillerson fue despedido en marzo y Nauert fue nombrada subsecretaria interina para la diplomacia pública y asuntos públicos. La designación la convirtió en una de las más altas autoridades en un departamento reducido al mínimo, y la puso a cargo de incursiones de Estados Unidos en todo el mundo.

Eso incluía la supervisión de unos 950 empleados y un presupuesto de mil 200 millones.

El embajador de México ante la ONU, Juan José Gómez Camacho, dijo que no le preocupa que el nombramiento de Nauert pueda reflejar un cambio en la postura de Estados Unidos hacia la organización.

«Nauert será un grana diplomática y una gran comunicadora», dijo Gómez Camacho en una entrevista. «Los embajadores representan a los países y sus políticas específicas, por lo que asumo que ella representará las mismas políticas desarrolladas por Nikki Haley».

Aunque Nauert no ha hablado públicamente sobre cuál será su agenda, sus prioridades en el Departamento de Estado sugieren algunas posibilidades. En 2017, visitó a los refugiados de Rohinyá que habían huido de Myanmar a Bangladesh. También defendió la causa de los Cascos Blancos, la fuerza de rescate voluntaria en Siria, y frecuentemente tuvo altercados con Rusia en Twitter.

Una persona cercana a Nauert comentó que continuaría con los esfuerzos de Haley para «reformar» la ONU y defender a Israel, así como enfatizar los temas de derechos humanos y la libertad religiosa.

No obstante, Nauert tiene que pasar primero por el proceso de confirmación del Senado. El senador republicano Marco Rubio, de Florida, miembro del Comité de Relaciones Exteriores, se hizo eco de una preocupación común entre los comentaristas de política exterior y los responsables de la formulación de políticas cuando cuestionó en el programa «Face the Nation» de CBS si Nauert tiene la experiencia necesaria para hacer el trabajo de manera efectiva.

Pero los partidarios de Nauert son optimistas. Dicen que ha aprendido mucho sobre política exterior durante su permanencia en el Departamento de Estado.

«Ella es estupenda. Creo que aprende muy rápido. Es rápida, y proporciona una nueva mirada que creo que la ONU necesita desesperadamente”, dijo Woody Johnson, embajador estadounidense en el Reino Unido y propietario de los New York Jets, equipo de la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL, por sus siglas en inglés).

Nauert será «alguien que puede seguir el gran ejemplo de Nikki Haley y lo que ella hizo», dijo Johnson. «Ella entró con una mirada nueva, y creo que logró una cantidad increíble de cosas en un corto período de tiempo».

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