Por tercer año consecutivo Turquía es el país en el mundo que más reporteros mantiene encarcelados, de acuerdo al último informe del Comité Para la Protección de los Periodistas (CPJ), lo cual marca un fuerte contraste con la postura de crítica de Ankara tras el asesinato del periodista disidente Jamal Khashoggi en un consulado en Estambul.

En total hay 68 periodistas tras las rejas, por lo que el país vuelve a ser el lugar más represivo para la prensa tras alcanzar ese puesto en 2016 y 2017. Además, decenas de otros reporteros fueron arrestados y liberados durante el período actual, muchos de los cuales están esperando el inicio de los juicios en su contra.

Todos los arrestados fueron acusados de crímenes contra el Estado, y muchos están incluso vinculados por el gobierno a grupos que Ankara considera terroristas, como el Partido de los Trabajdores del Kurdistán (PKK) o los seguidores del clérigo Fethullah Gülen.

La campaña contra el periodismo se potenció luego del intento de golpe de estado de 2016 contra el presidente Recep Tayyip Erdogan, que acusó un complot en su contra liderado por Gülen desde el exilio. Desde entonces la presión sobre los medios de comunicación, 100 de los cuales fueron cerrados por decretos, y los arrestos han venido en aumento.

«Mientras el presidente turco Reep Tayyip Erdogan se convierte en el crítico más duro de Arabia Saudita por el asesinato de Khashoggi, su gobierno sigue encarcelando a más periodistas que cualquier otro en el mundo», señala el informe del CPJ.

Khashoggi, un periodista saudita disidente que estaba exiliado en Turquía, fue asesinado el 2 de octubre por agentes de inteligencia luego de ingresar al consulado de Arabia Saudita en Estambul.

Inmediatamente las autoridades turcas y el mismo Erdogan demandaron explicaciones y una investigación independiente, cargando contra el principal sospechoso, el príncipe heredero saudita Mohammed bin Salman.

La terna de la represión

El segundo país que más periodistas mantiene en prisión es China, con 46 reporteros, seguido por Egipto, con 25.

Entre los tres países suman 139 periodistas encarcelados, más de la mitad del total de 251 registrados por el CPJ en todo el mundo.

En el caso de China, el número ha aumentado con respecto a otros años por la campaña reciente de Beijing contra la minoría musulmana uigur en Xinjiang, en el oeste del país. El caso más visible de esta situación es el arresto de Lu Guang, premiado fotógrafo freelance que desapareció en noviembre y luego se supo que estaba en un centro de detención, sin juicio.

Arabia Saudita y Eritrea comparten el cuarto puesto, con 16 periodistas en prisión cada uno, seguidos por Vietnam (11), Azerbaiyán (10) e Irán (8). Entre los detenidos en el reino de Arabia Saudita hay cuatro periodistas que escribían sobre los derechos de las mujeres en uno de los países más conservadores y represivos del mundo, que carga ahora también con el asesinato de Khashoggi.

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