En declaraciones recogidas por el diario brasileño O Globo este martes, Bolsonaro ha dicho que adoptará todas las medidas necesarias para hacer frente a esos gobiernos “dictatoriales”.

“Todo lo que podamos hacer dentro de la legalidad y la democracia contra esos países, lo haremos”, ha asegurado el ultraderechista, dando así un drástico giro a la política internacional brasileña. El mandatario electo, que ha criticado abiertamente al jefe de Estado venezolano, Nicolás Maduro, destaca la acogida dada por Brasil a los venezolanos que han huido debido a la difícil situación por la que atraviesa Venezuela. Y la mejor forma de apoyar a los venezolanos, insiste, es “no invitar” a Maduro a la ceremonia de su investidura.

“No invitamos al dictador cubano y al dictador venezolano. A fin de cuentas, es una fiesta de la democracia. Allí no existen elecciones, y cuando existen son sospechosas de fraude. Eso, a nosotros, no nos interesa”, precisa Bolsonaro.

Caracas, por su parte, ha instado a Bolsonaro a retomar las “relaciones diplomáticas de respeto”, y recuerda que la campaña del presidente electo brasileño se basó en “un mensaje de odio hacia el ser humano, de desprecio por la democracia y de confrontación abierta, fundamentalmente hacia Venezuela”.

El apodado Trump brasileño ha reiterado también sus anteriores críticas a Cuba por el Programa Más Médicos, cancelado por La Habana tras las declaraciones “despectivas y amenazantes” de Bolsonaro sobre eliminarlo. En el marco de este programa iniciado hace cinco años, miles de médicos cubanos prestaban servicio principalmente en comunidades desfavorecidas y remotas como las favelas de Río de Janeiro y Sao Paulo o poblaciones indígenas del Amazonas. Bolsonaro, elegido en octubre para asumir oficialmente la Presidencia brasileña desde el 1 de enero, ha prometido en reiteradas ocasiones cortar los lazos con Cuba.

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