La portavoz de la Cancillería de Albania, Edlira Prendi, ha señalado este miércoles que los diplomáticos en cuestión están acusados de “estar involucrados en actividades que dañan la seguridad” del país balcánico.

La diplomática se ha limitado a decir a los periodistas que la decisión fue tomada después de haberla consultado con el régimen de Tel Aviv, entre otros.

No obstante, Prendi no se molestó en explicar los detalles de la acusación contra los diplomáticos iraníes, ni reveló la identidad o el cargo que ocupan en Tirana, capital albanesa, como tampoco la fecha de su expulsión.

Estados Unidos ha celebrado, por su parte, la decisión de Tirana. El secretario estadounidense de Estado, Mike Pompeo, sin presentar ningún tipo de pruebas, ha asegurado que los diplomáticos expulsados “son agentes iraníes que urdían ataques terroristas en Albania”.

El asesor de Seguridad Nacional de EE.UU., John Bolton, ha asegurado, a su vez, que uno de los dos diplomáticos es el embajador Qolamhossein Mohamadnia.

De igual modo, Bolton ha subrayado que Washington apoya la decisión del primer ministro albanés, Edi Rama, mientras repetía las infundadas acusaciones contra el país persa de respaldar el terrorismo.

Cabe recordar que Albania alberga una “clandestina base, al estilo militar”, del grupo terrorista Muyahidín Jalq (MKO, por sus siglas en inglés), que compra el apoyo de las autoridades estadounidenses con el dinero de las pudientes monarquías árabes, entre ellas Arabia Saudí.

El MKO ha llevado a cabo numerosos atentados terroristas contra civiles y funcionarios gubernamentales de Irán. De los casi 17 000 iraníes muertos en los atentados terroristas registrados desde la victoria de la Revolución Islámica de Irán en 1979, cerca de 12 000 han muerto a manos de este grupúsculo.

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