Yo no estoy preso, yo soy un rehén. Quien no entiende eso todavía no entiende lo que está pasando conmigo”, declaró el jueves Lula da Silva a través de su cuenta de Twitter.

De acuerdo con el funcionario del Instituto Lula, Marco Aurelio Ribeiro, quien se reunió con el exmandatario, éste demandó recibir visitas de miembros del movimiento la Vigilia Lula Libre y agradeció la movilización de todos, en especial la relacionada con la Navidad.

Asimismo, Lula pidió a la gente por la reenergización en este periodo navideño, por lo que el año que viene será una etapa de mucha lucha, declaró Aurelio.

El exsindicalista también indicó que el año próximo será de “oposición” firme al Gobierno del presidente electo Jair Bolsonaro.

El mensaje de Lula se emitió horas después de que el presidente del Supremo tribunal Federal (STF), Antonio Dias Toffoli, anulara un fallo del juez Marco Aurelio Mello, el cual determinaba la liberación de todos los presos en segunda instancia hasta agotarse todos los recursos, una medida que beneficiaría al exgobernante.

En este sentido, la presidenta del Partido de los Trabajadores, Gleisi Hoffmann, subrayó que la salida del exmandatario de la prisión ocurrirá por medio de una medida política, no jurídica.

“La salida del caso de él (Lula) no es jurídica. Se intentó todo lo que se pudo en el mundo jurídico. Es una salida política, y está quedando cada vez claro que la prisión es política”, añadió Hoffmann al respecto.

Según las declaraciones de la senadora, su organización con el motivo de la libertad de Lula promoverá una “lucha política” y señaló que en caso de que le ocurriera algo “estando en manos del Estado, estando detenido, la responsabilidad será del presidente de la República”.

El expresidente brasileño está encarcelado cumpliendo una sentencia de 12 años por acusaciones de “corrupción y lavado de dinero”. Él mismo ha dicho en reiteradas ocasiones que es víctima de una “masacre” mediática.

 

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