¿Pudo «chantajear» el mandatario turco, Recep Tayyip Erdogan, al presidente de EE.UU., Donald Trump, para que retirara las tropas estadounidenses de Siria? «¿Hubo alguna recompensa o algo?», se preguntaba este lunes el general retirado estadounidense y antiguo comandante supremo aliado de la OTAN en Europa, Wesley Clark, en el programa New Day de CNN.

En este sentido, Clark reconoció estar «muy preocupado» por la declaración del presidente Trump acerca del despliegue de sus tropas desde territorio sirio, argumentando que «no parece haber ningún fundamento estratégico» para esta decisión. «Y si no hay un fundamento estratégico, entonces cabe preguntarse, ¿por qué se tomó tal decisión?», dijo el militar al medio.

«¿Qué dice esto acerca de la política exterior de Estados Unidos? ¿Que no somos fiables? ¿Que tomamos decisiones estratégicas que no están basadas en ninguna lógica estratégica? ¿Qué tipo de persona está manejando el timón? Ese es el problema», agregó el general.

El anuncio de la Casa Blanca ha generado una ola de críticas desde todo tipo de entidades políticas en EE.UU. Los legisladores, tanto demócratas, como republicanos o independientes han firmado una carta conjunta que enviaron al mandatario para advertirle del «error caro» que había cometido e intentando convencerlo de que revise la decisión.

El exportavoz de Política Exterior de Hillary Clinton, Jesse Lehrich, calificó la retirada de tropas estadounidenses de «peligroso abandono de los aliados y objetivos estratégicos de estadounidenses en la región», prediciendo asimismo un inminente fortalecimiento de Rusia, Turquía y Siria.

Moscú, por su parte, ha calificado la retirada de las tropas estadounidenses de Siria de una señal de esperanza para la vuelta a la estabilidad política en el país árabe devastado por la guerra, según señaló la vocera del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, María Zajárova.

La portavoz de la Cancillería rusa recordó, asimismo, que los militares de EE.UU. se encontraban en el territorio de este país árabe ilegalmente, sin una invitación correspondiente por parte del Gobierno sirio ni bajo el amparo de la ONU.

Anteriormente, el ministro de Defensa de Rusia, Serguéi Shoigú, alegó en unas notas dirigidas a su homólogo norteamericano, que Moscú estaba «profundamente preocupado»acerca de la situación en la zona al este del Éufrates, controlada por los militares estadounidenses, debido a la falta de cualquier «progreso significativo».

  • El pasado miércoles, luego de que el mandatario declarara que el Estado Islámico ha sido derrotado, la Casa Blanca anunció la vuelta a casa de los cerca de 2.000 soldados estadounidenses presentes en territorio sirio, una decisión que en Washington recibió una reacción muy negativa e incluso llevó a la retirada del secretario de Defensa de EE.UU., James Mattis.
  • Este lunes el presidente estadounidense ha compartido una publicación en su perfil de Twitter, en la que sostiene que a partir de ahora la parte turca se ocupará de la erradicación de los focos del Estado Islámico que hayan quedado en el país árabe.