El ejército mexicano tomó el control de las instalaciones de la petrolera estatal Pemex en la ciudad de Culiacán y la refinería de petróleo de Salamanca en el centro del país en medio de interrupciones en el suministro de gasolina, informó el lunes el diario Sinembargo.

En Salamanca, los militares verificaron a todos los empleados de la refinería antes de permitirles entrar o salir de la planta, y también realizaron una inspección dentro de la planta. Según informes de los medios de comunicación, a los empleados de la planta se les prohibió el uso de teléfonos móviles y otros medios de comunicación para evitar posibles contactos con los llamados huachicoleros, criminales que se especializan en grifos ilegales en las tuberías para robar combustible.

En Culiacán, las tropas tomaron las instalaciones de Pemex bajo control operacional para evitar el robo de combustible, señaló el diario.

Se supone que los militares garantizarán la seguridad de la planta en Salamanca durante al menos un mes, informó el periódico El Universal.

Según los medios de comunicación mexicanos, se vieron interrupciones en el suministro en las estaciones de gasolina o la falta total de combustible en seis estados a la vez. Al mismo tiempo, el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador solo habla sobre el cambio del sistema de suministro de combustible para evitar el robo de combustible de las tuberías. Pemex también dijo que había suficiente gasolina en México, explicando que varios grandes gasoductos subterráneos estaban bloqueados para combatir los grifos ilegales. Ahora el combustible es entregado por el petrolero, lo que llevó a una disminución en los suministros.

De acuerdo con el plan de prevención de robo de combustible presentado anteriormente por Obrador, las fuerzas federales mexicanas toman el control del sistema de monitoreo de Pemex. Como dijo Obrador, solo el 20 por ciento del combustible robado se debe a toques ilegales, el resto es robado por la gerencia de la compañía. Según el presidente, el robo de combustible le costó a la empresa estatal 60 mil millones de pesos (unos 3 mil millones de dólares) el año pasado.

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