Las tensiones entre Ankara y Washington han incrementado aún más la cuestión kurda cuando el Ministro de Relaciones Exteriores de Turquía, Mevlut Cavusoglu, anunció la semana pasada que Ankara lanzaría una operación militar al este del río Éufrates si Estados Unidos no retiraba sus tropas de la República Árabe a tiempo.

Ibrahim Kalin, portavoz del presidente turco Recep Tayyip Erdogan, se dirigió a Twitter para responder a un comentario reciente del presidente de EE. UU., Quien advirtió a Ankara sobre la «devastación económica» en caso de que apunte a las fuerzas kurdas apoyadas por Estados Unidos en Siria.

El comentario del funcionario turco sigue la declaración del presidente Trump en Twitter en la que amenazó con «devastar a Turquía económicamente» si Ankara golpea a las fuerzas kurdas en Siria.

Sin embargo, señaló que Washington no quiere que los kurdos provoquen a Turquía.

El apoyo de los EE. UU. A los militantes kurdos, que han estado luchando contra Daesh * en Siria, ha sido un punto importante en las relaciones entre los dos aliados de la OTAN. Turquía considera que el YPG está afiliado al PKK, que está prohibido por Ankara como organización terrorista.

El problema se ha intensificado desde que Trump declaró la victoria sobre Daesh, afirmando que retiraría a unos 2.000 soldados estadounidenses de Siria. Al abordar el asunto, el secretario de Estado Mike Pompeo advirtió que los Estados Unidos garantizarían que el ejército turco no masacre a los militantes kurdos.

Además, el Ministerio de Relaciones Exteriores sirio confirmó que Damasco ha intensificado las negociaciones con los kurdos en medio de las amenazas de una operación turca.

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