La Comisión de Política Exterior de la Cámara Alta de Suiza denegó, por ocho votos a favor y tres en contra, la solicitud del partido conservador Unión Democrática Federal (UDF) de reubicar la sede diplomática ante el régimen de Israel.

Los senadores explicaron que la negativa a trasladar la embajada suiza intenta no afectar los esfuerzos de Berna en la resolución de la crisis en Oriente Medio. Además, subrayaron que la aprobación de la moción podría contravenir las posiciones tradicionales país helvético.

La mayoría de los miembros de dicha comisión coincidió en que la decisión de reubicar la embajada del país europeo es competencia del Gobierno y pidió al Ejecutivo información sobre las eventuales consecuencias de transferir la legación suiza de Tel Aviv a Al-Quds.

El UDF alega que “Jerusalén es la capital de Israel desde 1948” y, por tanto, la embajada diplomática de Suiza y de otros países deberían estar en esa ciudad y no en Tel Aviv.

En una medida contraria a las resoluciones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el presidente de EE.UU., Donald Trump, ordenó a finales del 2017 el traslado de su legación de Tel Aviv a Al-Quds, reconociendo de esta manera a Jerusalén como capital del régimen israelí.

La decisión del inquilino de la Casa Blanca generó la condena y el rechazo de gran parte de la comunidad internacional, pues consideraron que viola el derecho internacional y pone en peligro la posibilidad de una solución pacífica al conflicto palestino-israelí.

Aun así, varios países latinoamericanos se sumaron a la idea del mandatario estadounidense, tal es el caso de Guatemala, Brasil y Honduras.

En diciembre de 2017, la gran mayoría de los 193 Estados miembros de la ONU —128 países— votó a favor de la resolución presentada por Turquía y Yemen que solicitaba desbaratar la controvertida postura de Trump sobre el cambio del estatus de Al-Quds.

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