Nicolás Maduro, se mostró dispuesto este viernes a recibir al Grupo de Contacto Internacional, que se organizó con el respaldo de la Unión Europea, pero antes acusó a ese bloque de países de estar «sordos» y asumir una posición parcial en la crisis que vive su nación.

«Estoy listo y dispuesto para recibir cualquier enviado del grupo de contacto», apuntó Maduro. «Ojalá nos escuchen», agregó.

Una agrupación de países europeos y latinoamericanos sostuvo un encuentro en Montevideo, la capital de Uruguay, esta semana donde acordaron enviar una misión a Venezuela para buscar garantías y conseguir se celebren elecciones presidenciales lo más pronto posible.

También tildó de «show» la llegada de cargamentos de ayuda humanitaria que envió Estados Unidos a la fronteriza ciudad colombiana de Cúcuta y sugirió que la repartan entre los ciudadanos de esa localidad.

Maduro ha negado que en su país haya una crisis humanitaria. Y dice que su gobierno no aceptará «limosnas», y menos de la Casa Blanca, a la que acusa de querer derrocarlo tras haber asfixiado la economía con sanciones.

La ciudad colombiana de Cúcuta, fronteriza con Venezuela se convirtió en un centro de acopio de «ayuda humanitaria» enviada por Estados Unidos, quien ha reconocido junto a otros países de Europa y Latinoamérica como presidente interino al opositor Juan Guaidó, jefe del Congreso.

«Venezuela no va a permitir el show de la ayuda humanitaria falsa porque no somos mendigos de nadie, así se sencillo. Tenemos la capacidad de trabajo, de producción, para atender a 6 millones de hogares», comentó Maduro a periodistas en el palacio presidencial.

«Toda esa ayuda humanitaria agárrenla y se la dan al pueblo de Cúcuta que tiene bastante necesidad», agregó.

Los primeros camiones con ayuda para el país petrolero llegaron el jueves a un centro de distribución de 150 metros cuadrados en la ciudad fronteriza colombiana.

Allí se armaban bolsas de arroz, harina, azúcar y productos sanitarios en sacos para distribuir, mientras del otro lado de la frontera militares venezolanos y algunos contenedores bloqueaban el paso de camiones en uno de los puentes limítrofes.

«Esto aquí se trata de una campaña humanitaria, es una campaña con base moral y ética que está formada para aliviar dolor y hambre, que está dirigida a los más necesitados, es legal, está autorizada por el presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó, y es urgente», dijo el embajador de Estados Unidos en Colombia, Kevin Whitaker, al visitar el centro de acopio.

Guaidó advirtió a los militares que pueden cometer «un crimen de lesa humanidad» si impiden la entrada de la ayuda, que calculó puede salvar la vida de unas 250 mil personas.

«Si se atreven a seguir obstaculizando los caminos iremos a abrir el canal humanitario», dijo durante un acto universitario, sin dar mayores detalles.

El director de la gubernamental Unidad para la Gestión del Riesgo de Desastres colombiana, Eduardo José González, aseguró que la ayuda no será entregada en Colombia sino en Venezuela en una operación humanitaria que coordinará Guaidó.

Mientras la ayuda de Washington esperaba en la frontera de Venezuela y Colombia, una embarcación de la Armada de Venezuela llegó este viernes a Cuba con vehículos y materiales de construcción para ayudar a reparar algunos barrios de La Habana que fueron azotados por un tornado a fines de enero.

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