“Los que entregan armas a terroristas, cuyas manos están manchadas con sangre, crean obstáculos inimaginables cuando Turquía trata de comprar esas mismas armas. Desde Daesh y PKK (siglas en inglés del Partido de Trabajadores de Kurdistán) hasta Al-Qaeda y Al-Shabab, todas las organizaciones terroristas que derramaron sangre de los musulmanes tienen armas occidentales en sus manos”, dijo el sábado Recep Tayyip Erdogan en una ceremonia Estambul.

Señaló, asimismo, que los aliados occidentales de Ankara han suministrado cohetes, bombas y municiones a los asesinos de la milicia kurda Unidades de Protección Popular (YPG, por sus siglas en kurdo), que, según el mandatario, “llevaron a cabo una limpieza étnica en el norte de Siria”.

Turquía considera “terroristas” a los milicianos de YPG por sus vínculos con el PKK, una milicia kurda activa en el sureste de Turquía.

A principios de diciembre, Erdogan anunció que lanzaría una ofensiva militar en Siria contra las milicias YPG en la orilla oriental del río Éufrates, así como en Manbij, ciudad de la provincia de Alepo y próxima a la frontera con Turquía.

El Gobierno turco ha anunciado en reiteradas ocasiones que está determinado a seguir luchando contra las YPG hasta que esta milicia abandone el territorio sirio.

Según varios informes, Estados Unidos apoyó y armó durante años a las milicias kurdas a las que considera su aliado en Siria, pese a las críticas de Ankara y sus dos ofensivas en el norte de Siria para eliminar a los kurdos.

En otra parte de sus declaraciones, Erdogan destacó las capacidades militares de Turquía para luchar contra el terrorismo y poner fin a la crisis en Siria.

“En los últimos tres años, hemos cosechado grandes victorias ante los grupos terroristas, en especial Daesh y el PKK, que toman por blanco a los ciudadanos civiles y buscan dividir el país”, afirmó el presidente turco

 

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