El primer ministro de Trinidad y Tobago, Keith Christopher Rowley, ha rechazado este domingo una posible intervención militar en Venezuela y ha alertado que una medida de este tipo sumiría el país en el caos y afectaría de manera negativa a los países de la región.

“Debe haber una solución consensuada por los venezolanos para los venezolanos (…) y no hay apoyo alguno al uso de la fuerza por parte de los extranjeros”, ha dicho el premier trinitense.

Rowley ha dicho que uno de los peores efectos de una intervención militar en Venezuela sería el éxodo masivo de los ciudadanos del país bolivariano, mientras ha asegurado que en estos momentos ninguno de los Estados de la región, en especial Trinidad y Tobago, están preparados para hacer frente a tal problemática.

Del mismo modo, ha urgido a la comunidad internacional a facilitar el diálogo en Venezuela, dado que, ha asegurado, no es posible llegar a una solución duradera y efectiva sin que todas las partes estén satisfechas con una solución.

Sobre el tema de las elecciones presidenciales anticipadas en Venezuela, ha aconsejado a los países que apoyan a los golpistas no interferir en el país ni tratar de imponerle al pueblo venezolano sus dictámines.

“Si el pueblo venezolano llega a esa condición (la de celebrar elecciones), habiendo aceptado para su país la responsabilidad de nuevas elecciones, si ese es el acuerdo, que así sea, pero no debemos imponerlo nosotros, tiene que hacerlo el pueblo venezolano”, ha afirmado.

Venezuela enfrenta turbulencias, alimentadas abiertamente desde Washington, que reconoció como “presidente interino” al opositor Juan Guaidó, jefe de la Asamblea Nacional (AN) venezolana, de mayoría opositora y en desacato desde 2016.

Caracas denuncia que encara un golpe de Estado continuado, con Guaidó al frente y el apoyo abierto de EE.UU., cuyo presidente, Donald Trump, ha hablado incluso de una intervención militar en Venezuela, rechazando la solución dialogada que proponen las autoridades chavistas.

El 29 de enero, salió a la luz una nota del asesor de Seguridad Nacional de EE.UU., John Bolton, revelando un posible plan para el envío de 5000 soldados norteamericanos a Colombia, lo que indicaría la preparación de una eventual intervención en Venezuela.