“La muerte de Jamal Khashoggi fue una tragedia masiva”, ha dicho hoy domingo Adel al-Yubeir a la cadena estadounidense CBS. “Fue un error. Fue cometido por funcionarios del Gobierno saudí que actuaron fuera del rango de su autoridad”, ha afirmado.

El periodista crítico del reino saudí fue desmembrado tras su asesinato el pasado 2 de octubre en el consulado saudí en Estambul (Turquía), sin que hasta el momento se encontraran sus restos.

Al-Yubeir ha asegurado que el príncipe heredero, Muhamad bin Salman, no estuvo vinculado en el incidente, lo que contradice un informe de la Agencia Central de Inteligencia de EE.UU. (CIA, por sus siglas en inglés) que concluyó que la operación saudí fue dirigida por el rey de facto de la monarquía.

“El príncipe heredero, sabemos, no ordenó esto. Esta no fue una operación ordenada por el gobierno”, ha declarado el ministro saudí de Exteriores.

El canciller ha señalado que 11 personas han sido acusadas por el crimen y que éstas están bajo custodia, pero al mismo tiempo ha precisado que las autoridades saudíes no saben dónde está el cuerpo de Khashoggi.

“Seguimos investigando”, así ha respondido Al-Yubeir a la pregunta de que dónde está el cadáver y que por qué ninguno de los detenidos podía decirles dónde estaba el cuerpo.

El asesinato de Khashoggi provocó duras críticas de la comunidad internacional contra el régimen saudí, que confirmó el crimen más de diez días después de su desaparición.

El pasado 7 de febrero, Agnes Callamard, relatora especial de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que encabeza las investigaciones sobre el asesinato de Khashoggi, aseguró en un comunicado que tiene “pruebas” de que el crimen fue ordenado por “funcionarios saudíes”.

 

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